El proyecto de la profesora sastrense se realizó este miércoles, a la vera de la ruta 13. Fue pintado por el artista Nicolás Stancich. También participó su familia. “Es un proyecto muy ambicioso”, dijo Ariel Falchini.

El gran sueño de Guillermina Milocco se hizo realidad. El undécimo “Faro del Campo” ya está brillando en la ciudad natal de la profesora sastrense. El pasado miércoles se pintó el undécimo “Faro de Campo”, transformándose en el más especial de todos, tal vez con un destello distinto, especial, mágico, simple como todo aquello que posee aroma a pertenencia y estalla en miles de formas y colores.
En la ciudad natal de la creadora del Proyecto, a la vera de la ruta provincial Nº 13 en el acceso a Sastre, bajo la coordinación del artista Nicolás Stancich junto a familiares, amigos y vecinos de la localidad, plasmaron este sueño colectivo, participativo, solidario y cultural.
“Este proyecto diseñado por Guillermina, es la idiosincrasia del pueblo, los iconos de la cultura del lugar, y de Guillermina, siempre respetando la estética de Faros del Campo, que ya tomó su impronta con cielo, con la fauna, flora y con colores de la naturaleza”, señaló el coordinador oriundo de Santa Teresa.
Sobre las características de este nuevo Faro, Stancich afirmó que “cada pueblo tiene su impronta dependiendo de su historia, de su producción, de su personajes, y aquí en Sastre estamos plasmando los carnavales, y mucho relacionado a Guillermina”.
“Ya había ideas previas de los familiares de Guillermina que me propusieron, algunas iconografías, y yo vine con ideas propias, de lo que vengo plasmando en los otros lugares y adaptando las ideas que me propusieron”, indicó el artista que ya tiene planificado los próximos faros en Moisés Ville y en Malabrigo.
Junto a Guillermina, el proyecto “Faros de Campo” fue diseñado junto a su esposo Ariel Falchini, quien también participó de la jornada junto a la familia de la profesora fallecida en agosto del año pasado en un accidente automovilístico.
“Es un proyecto que me atraviesa a mí en lo personal, es bastante intenso y es un proyecto que diseñamos entre los dos, y lamentablemente no pudimos llegar a ejecutar. El faro es una representación de la comunidad y es un llamado a los artistas de la comunidad, que pueden exponer sus obras”, contó.
También recordó cómo nació la idea. “Es un proyecto surge de muchos viajes. Nosotros viajábamos mucho, empezamos a ver cada tantos kilómetros que había un pueblo, que por lo general uno atraviesa el pueblo rápidamente y viendo las grandes construcciones sobre las rutas que podían ser intervenidas. Por eso la ubicación del faro es sobre la ruta, justamente para que cada comunidad artística pueda mostrar algo a los viajeros”, remarcó.
“El faro tiene que ser un reflejo de la comunidad, obviamente este faro fue trasformado, pero a la vez también tiene una cuota de homenaje hacia Guillermina. Por eso estuvimos trabajando sobre un libro que nos llegó sin querer días después del accidente. Fue una experiencia muy intensa y misteriosa, porque nos mandan un libro desde Sao Paulo (Brasil) para Lucho, de una persona que no nos conoce, que grafica mucho la vida de Guillermina. Ese libro para nosotros fue muy importante y por eso lo trajimos para compartir la experiencia de lo misterioso de la literatura”, recordó.
También intervino en la obra, su mamá Lili, su papá Luis y si hermano “Lucho”. El músico habló del proyecto de Guillermina. “Es muy emocionante para nosotros, más allá de la mirada que tenga el proyecto, la mirada de federalizar la cultura y darle un espacio en el interior. Era algo que siempre hablábamos con mi hermana, de fomentar la cultura de los pueblos, de dar espacios, que no sea por estar en un pueblo solo un hobby”.
“Una de las cosas que hablaba siempre con mi hermana y con Ariel, era que la calle invita al arte, de que no quede en un taller, en una casa, que sea algo colectivo”, finalizó Lucho.





