Vecinas autoconvocadas se concentraron en Plaza Independencia para reclamar justicia y visibilizar la violencia de género. Además, renovaron el pedido de políticas y recordaron el femicidio impune de Florencia Gómez. “Nos convocamos desde la indignación”, expresaron.
Sastre renovó el pedido de justicia y el reclamo contra los femicidios.
A 11 años de la primera movilización de “Ni Una Menos”, la ciudad de Sastre volvió a sumarse este miércoles a la jornada nacional de reflexión y protesta contra la violencia machista. La convocatoria, realizada de manera autoconvocada en el Mástil de Plaza Independencia, reunió a vecinas preocupadas por la persistencia de los femicidios y por los recientes casos que conmocionaron al país.
La concentración estuvo impulsada por ciudadanas que decidieron encontrarse para compartir experiencias, reflexionar y mantener vigente el reclamo por una sociedad libre de violencias. Entre ellas, Ángela Bonancea explicó que la convocatoria surgió de manera espontánea, sin representar a ninguna institución en particular, pero con la intención de dar voz a quienes se sienten interpeladas por la problemática.
“Nos convocamos desde la indignación, desde el dolor, desde la bronca y desde el miedo, como mujeres y como madres”, expresó. Además, recordó que este nuevo aniversario de “Ni Una Menos” encuentra al país atravesado por el impacto de nuevos femicidios, entre ellos el de la adolescente Agostina Vega, y por la falta de respuestas en causas que aún siguen sin esclarecerse, como la de María Florencia Gómez, en San Jorge.
Durante el encuentro también se remarcó la necesidad de volver a discutir temas que parecían saldados. Bonancea sostuvo que es fundamental “volver a lo básico”, revisar conductas naturalizadas y promover espacios de diálogo en las familias y en la comunidad. “Que estas cosas que pasan sean un disparador para sentarnos a la mesa y hablar con nuestros hijos”, afirmó.
Por su parte, Valeria Astegiano destacó que, pese al paso de los años, el reclamo sigue siendo el mismo. Citando datos del Registro Nacional de Femicidios de la Corte Suprema, señaló que desde la primera marcha de 2015 se registraron 2.633 víctimas directas de femicidio en Argentina, lo que equivale a una mujer asesinada por razones de género cada 37 horas.
La referente también cuestionó lo que definió como un retroceso en materia de políticas públicas y reclamó la plena implementación de herramientas de prevención y formación como la Ley Micaela. “Es imperioso seguir exigiendo que no nos maten”, manifestó, al tiempo que consideró que la lucha contra la violencia de género debe involucrar a toda la sociedad.
Asimismo, recordó a María Florencia Gómez y renovó el pedido de justicia por el femicidio ocurrido en San Jorge, una causa que continúa generando reclamos en toda la región.
Consultadas sobre qué falta para erradicar la violencia de género, las impulsoras coincidieron en que la educación es una herramienta central. Bonancea sostuvo que el cambio debe comenzar en los hogares, las escuelas, las instituciones y los espacios públicos. “Todo lo que aprendemos lo podemos desaprender”, reflexionó, al señalar que el movimiento “Ni Una Menos” permitió a muchas mujeres reconocer situaciones de violencia que antes estaban naturalizadas.
Astegiano, en tanto, advirtió sobre las dificultades que aún enfrentan muchas víctimas para denunciar. Mencionó el caso de Agostina Vega y sostuvo que es indispensable fortalecer la respuesta estatal en todos los niveles para evitar situaciones de revictimización y garantizar un abordaje adecuado.
Durante la concentración se realizaron lecturas, intercambios y espacios de diálogo entre las participantes. El objetivo fue compartir experiencias, expresar preocupaciones y generar conciencia sobre una problemática que atraviesa a toda la sociedad.
Si estás en una situación de violencia de género o conocés a alguien que la atraviesa, podés llamar a la línea 144, disponible las 24 horas, los 365 días del año.
La movilización también renovó el pedido de justicia por Florencia Gómez.





