José Luis Acedo y Miguel Velázquez, dos de los 17 sastrenses movilizados en 1982, relatan la angustia de una juventud marcada por la guerra. A más de cuatro décadas, alzan su voz contra el olvido y la falta de reconocimiento.
José Luis Acedo y Miguel Velázquez compartieron sus testimonios a 44 años de la Guerra de Malvinas, marcada por la incertidumbre y el dolor.
A 44 años del inicio de la Guerra de Malvinas, el recuerdo sigue latente en la memoria colectiva y, sobre todo, en quienes estuvieron a un paso del frente de batalla. En Sastre, las voces de José Luis Acedo y Miguel Velázquez vuelven a poner en palabras una historia atravesada por la angustia, la incertidumbre y el dolor.
Aquel conflicto bélico, que se extendió durante 74 días y dejó 649 argentinos fallecidos, marcó a toda una generación de jóvenes que, con apenas 18 años, fueron convocados con la convicción de defender a la patria. Entre ellos, hubo 17 sastrenses que formaron parte de los cerca de 1.800 santafesinos involucrados.
La lista de aquellos jóvenes que estuvieron a un paso del fuego es el patrimonio moral de nuestra comunidad: Juan Espinoza, José Luis Acedo, Miguel Velázquez, Omar Cipolatti, Raúl Eberhardt, Silvio Novatti, Marcelo Monge, Silvio Adagio, Raúl Orellano, Claudio Seveso, Miguel Centurión, Roberto Toscano, Sergio Becerra, Marcelo Basta, Adrián Novasio, Fabián Gariglio y Adrián Barrado.
José Luis Acedo, quien se encontraba bajo bandera en la ex Compañía de Ingenieros de Córdoba, relató uno de los momentos más impactantes de su experiencia: “Junto a otros 400 compañeros estábamos volando hacia las islas y dos horas después de haber despegado, dieron la orden de regresar. La guerra había terminado y necesitaban los Hércules para ir a buscar a los soldados”.
Esa vivencia, tan cercana al frente de combate, dejó una marca imborrable. “Fue una guerra sin sentido. Con 18 años no estábamos preparados para eso. Nos prepararon psicológicamente, pero no teníamos práctica ni armas”, sostuvo.
A más de cuatro décadas, el ex soldado también puso el foco en la deuda pendiente. Acedo también recordó las secuelas que dejó la posguerra: “Muchos compañeros quedaron muy mal. Hubo más de 500 suicidios en los primeros años. Es una mochila que se lleva toda la vida, aunque uno trate de salir adelante”.
Ex soldados sastrenses revivieron sus experiencias y reclamaron reconocimiento tras décadas de olvido.
Por su parte, Miguel Velázquez vivió una experiencia marcada por la espera constante. Tras haber finalizado el servicio militar, fue reincorporado el día de su cumpleaños número 19 y destinado al Batallón en Concepción del Uruguay. “Estuve tres meses movilizado en la compañía de combate. Tenía la mochila siempre lista, esperando el llamado para ir a Buenos Aires y de ahí a las islas”, contó.
En su caso, tuvo la posibilidad de viajar a Puerto Argentino en tareas logísticas: “Era dragoneante y me tocó trasladar materiales bélicos y puentes flotantes. Tuve la desgracia y la suerte de viajar”, recordó, marcando la dualidad de sentimientos que atravesó.
Sin embargo, el recuerdo más fuerte es la angustia de aquellos días: “Estuve muchas veces sentado en la cama, con la mochila al lado, esperando que me llamen. Esa angustia no se olvida más”.
Con el paso del tiempo, la reflexión se vuelve inevitable: “Todo fue doloroso. Uno se pone a pensar y fue una decisión de unos pocos que mandaron a la guerra a chicos sin preparación”.
Y cerró con una imagen que interpela: “Hoy miro a mi hijo más chico y no puedo entender cómo mandaron a pibes de 18 años que ni sabían usar un fusil. Fue una locura”.
A 44 años de Malvinas, las historias de Acedo y Velázquez mantienen viva la memoria de una generación atravesada por la guerra. Sus voces no solo recuerdan lo vivido, sino que también reclaman reconocimiento y acompañamiento, para que el paso del tiempo no convierta en olvido lo que aún duele.





