A través de la muestra “Entre clubes y viernes”, el Museo Doval Fermi rescató el legado solidario de Sastre, con la historia del Rotary, el Club de Leones y el Viernes Club. La noche tuvo un momento especial con el regreso musical de Edgar “Kin” Boschetti.
Volver a los 80: "El histórico vocalista de la Jazz Juvent regresó al escenario tras casi medio siglo”.
En una noche donde los recuerdos fluyeron como acordes, Sastre volvió a encontrarse con su esencia. El pasado viernes se vivió una jornada donde el tiempo pareció detenerse para abrazar los recuerdos. El Museo Municipal “Doval Fermi” inauguró la muestra temporaria “Entre clubes y viernes”, una propuesta que conecta la labor de organizaciones internacionales como el Rotary y el Club de Leones con la calidez de las peñas locales y el emblemático Viernes Club, un recorrido que conecta la labor de organizaciones internacionales con el espíritu de las tradicionales peñas locales.
La exposición rinde homenaje a la historia y al legado de instituciones como el Rotary Club, el Club de Leones y el recordado Viernes Club, espacios que durante décadas reunieron a vecinos comprometidos con la comunidad. Desde el museo destacaron que la iniciativa busca “honrar el trabajo y la amistad de quienes forjaron grandes obras para Sastre”, rescatando historias de voluntariado, encuentro y participación social que marcaron el desarrollo de la ciudad.
Fotografías, documentos y distintos objetos reconstruyen ese universo de reuniones, proyectos solidarios y momentos compartidos que dejaron huella en generaciones de sastrenses. Pero la velada inaugural tuvo además un cierre muy especial, pensado para recrear el clima de aquellas reuniones. La música volvió a sonar con la evocación de la Jazz Juvent, una recordada agrupación que animó bailes y encuentros sociales en las décadas del 50 y 60.
Uno de los momentos más emotivos fue la presencia de Edgar “Kinko” Boschetti, ex vocalista y trompetista del grupo, quien volvió a interpretar algunas canciones que formaban parte del repertorio de aquellos años. A sus 87 años, el músico regresó al escenario después de casi medio siglo y emocionó al público presente con algunas de las canciones que formaban parte de aquellos encuentros del voluntariado local.
A sus casi 87 años, Boschetti regresó al escenario después de casi medio siglo, despertando aplausos y recuerdos entre los presentes. En una charla íntima y cargada de sentimientos, Boschetti reflexionó sobre su vínculo con el arte: “Toda persona nace con un don y ese don hay que brindarlo a los demás” Y, admitió que aceptó la invitación porque siente que la música cobra sentido cuando se comparte.
El legado de la Jazz Juvent
La mítica formación, que luego derivaría en otros conjuntos exitosos como Los Seis del Trópico y Boda Rúa, fue un pilar de la cultura local. Durante la velada, se recordó a quienes compartieron tablas con "Edgar King" (su nombre artístico), mencionando a músicos como "Red", por Olindo Strada, quien tocaba el trombón y también cantaba en la banda.
En ese recorrido por la memoria musical también apareció la historia de la agrupación Jazz Juvent, surgida en 1957 tras la disolución del conjunto Juvens Boys. El nuevo grupo logró destacarse con presentaciones en una amplia región hasta su disolución en 1969.
La formación estaba integrada por Abel Sebeso, Albino Peretti, Segundo Mansilla en guitarra, Leonel Pautasso en piano, Edgar Kim Boschetti en trompeta y voz, Elio Peña y Marcelo Bonino en trompetas, Olindo Estrada en trombón, Francisco Bonino en contrabajo y Artemio Piola en saxo, a quienes más tarde se sumaría Jorge Peretti.
El músico recordó que comenzó a cantar a los 18 años, casi por casualidad, cuando lo invitaron a probarse en una orquesta durante un asado. Con el tiempo también aprendió a tocar la trompeta y llegó a convertirse en la primera trompeta del grupo. En aquellos años, la banda tenía una característica especial: interpretar los temas que estaban de moda en cada momento. Para lograrlo, Boschetti grababa las canciones que escuchaba por radio, las enviaba a un músico que realizaba los arreglos y durante la semana las ensayaban para tocarlas el sábado en los bailes.
“La música es un gran misterio”, expresó con emoción. “Muchas veces uno se despierta con una melodía en la cabeza y no sabe de dónde sale”.
Aunque el tiempo pasó, la pasión se mantiene intacta. "Si tuviera 20 años menos, les hubiera ofrecido a los muchachos hacer un conjunto. Me salió esa gana de volver a hacer música otra vez", confesó emocionado tras el show.
Su regreso al escenario, acompañado por Emanuel y Eloy Strada -hijos de uno de sus integrantes, Olindo Strada-, Federico Cáneva y Franco Pellegrino, fue para él una experiencia profundamente emotiva. “Sentí como una familia. Fue como reverdecer un poco el pasado”, contó.
Además, destacó con orgullo la calidad artística de la ciudad: "Sastre siempre tuvo muy buenos músicos, es una cultura que viene del italiano y el español; la escuela italiana es la que dominó la escena aquí".
Más allá de la nostalgia, Boschetti también dejó un mensaje para las nuevas generaciones: invitó a los jóvenes a acercarse a la música y a explorar distintos estilos para seguir creciendo.
La muestra “Entre clubes y viernes” no solo recupera recuerdos, sino que también celebra la identidad de una comunidad que supo construir lazos a través del compromiso, la cultura y la amistad. Una invitación a mirar hacia atrás para valorar el camino recorrido y mantener vivo el espíritu solidario que caracteriza a Sastre.





