En el marco del Día del Ferroviario, la Biblioteca Popular “Gral. San Martín” invita a la proyección de la película “La zorra y la pampa”. Será este domingo 1 de marzo a las 19.
Sastre celebra el Día del Ferroviario con la película "La zorra y la pampa".
La Biblioteca Popular General “José de San Martín” de la ciudad de Sastre y Ortiz suma una nueva propuesta cultural a su agenda 2026 con la proyección del film “La zorra y la pampa”, en conmemoración del Día del Ferroviario.
La actividad se realizará el domingo 1 de marzo a las 19 horas en la sede de la institución y propone un espacio de encuentro y reflexión a través del cine.
La película, dirigida por Leandro Rovere y Nacho Sánchez Ordóñez, invita a realizar un viaje por los rieles de nuestra tierra para pensar el impacto del desmantelamiento ferroviario y aquello que la memoria colectiva aún conserva. A través de imágenes y testimonios, el documental recupera historias, paisajes y vivencias ligadas al tren como parte fundamental del desarrollo de los pueblos del interior.
Con esta iniciativa, la Biblioteca reafirma su compromiso con la promoción cultural y la construcción de espacios de debate sobre la identidad, la historia y la memoria local y regional, sumando una actividad abierta a la comunidad en una fecha significativa.
Un deseo hecho realidad
Durante la segunda mitad del siglo XX, el Estado nacional en conjunto con los provinciales se abocó a desmantelar poco a poco el sistema ferroviario que conectaba a todo el territorio nacional. Ese desguace sistemático se aceleró en la década del 90’ del siglo pasado cuando Argentina era gobernada por el presidente Carlos Saúl Menem. Así fue que los pueblos y ciudades cuya actividad económica y social giraba en torno a la estación del ferrocarril fueron quedando relegados a lo largo y ancho del país. La estadística demuestra que Argentina contaba con casi 50 mil kilómetros de vías, era una de las más grandes redes ferroviarias del mundo.
«Soy de una generación que no tuvo la posibilidad de viajar en tren», expresa Leandro Rovere, y añade: «Siempre me llamó la atención y siempre me gustó. En otra época, en la localidad de Coronel Bogado tuve la posibilidad de conocer a Pepe Gamboa que había sido ferroviario y lo habían echado en los 90’. Me impactó que su familia convirtió su casa en una estación de trenes y a ellos les encantaba recibir gente y hacer charlas y sobremesas. Era un lugar donde pasaba mucha gente. A Pepe lo adopté prácticamente como un abuelo y resultó que una vez estuvimos en España y viajamos juntos en tren allá. Entonces ahí me surgió la pregunta por qué yo no puedo viajar en tren en mi región. Teníamos que hacer algo con esa falta y eso fue lo que nos impulsó a construir la zorra».
Para Rovere, la ausencia del tren en esas localidades es «una huella de la ausencia y muchas poblaciones se han adaptado a esas ausencias, pero siempre están presentes y en las personas más grandes aparece el relato de lo que significaba el ferrocarril cuando funcionaba. El tren es como un abuelo que falleció sin que lo conocieras, sin conocerlo te despierta afecto. Hay mucho amor por el ferrocarril más allá de la ausencia, desde lo afectivo y lo vincular».
Por su parte, Ignacio Sánchez Ordoñez sostiene que «en las poblaciones hay un vínculo profundo que al no estar deja la sensación de que falta algo. El ferrocarril para esta región es parte de la identidad, de las historias familiares y de los recuerdos de la infancia. Hay un deseo unánime de que algún día vuelva a ser parte de la vida diaria».
«Esta película nace de las ganas de viajar en tren. La zorra es la materialización del deseo de los pobladores de esta región de volver a viajar en tren. Nos tocó a nosotros hacer esta película, pero es realmente el fruto de un deseo colectivo», concluye Sánchez Ordoñez.





