Tras más de 70 años formando parte del paisaje institucional, el árbol fue removido por riesgo edilicio. La decisión, avalada por especialistas, generó tristeza en la comunidad educativa. “Fue muy doloroso, pero no había otra opción”, expresó la directora Rita Marchese.
El adiós al árbol que fue testigo de generaciones en la Escuela 267.
La comunidad educativa de la Escuela Fiscal N° 267 “Aristóbulo del Valle” de Sastre despidió, con tristeza y resignación, al icónico palo borracho que acompañó la vida institucional durante más de siete décadas. La extracción del ejemplar, plantado en 1953, fue recomendada por especialistas del Ministerio de Medio Ambiente y del Ministerio de Educación de la Provincia, quienes detectaron que el crecimiento de sus raíces ponía en riesgo la seguridad de alumnos, docentes y vecinos, además de provocar serios daños edilicios.
“El árbol fue plantado por Edmundo Seveso cuando tenía siete años, en una anécdota muy conocida en nuestra historia escolar. Era nuestro árbol emblemático. Pero lamentablemente, después de varios intentos de contener el crecimiento de sus raíces con cercos, nos encontramos con filtraciones, roturas de pisos, cañerías dañadas y veredas levantadas”, explicó la directora del establecimiento, Rita Marchese, visiblemente emocionada.
A lo largo de los años, el árbol causó incluso problemas en viviendas linderas: “Hay vecinos que debieron reparar pisos de cocheras y una pileta dos veces. Esto, sumado a los daños internos, nos obligó a tomar una decisión difícil, pero inevitable”, agregó Marchese, quien lleva 37 años en la institución.
La resolución de extraer el árbol no fue tomada a la ligera. “Fue parte de un informe técnico que nos permitirá solicitar un nuevo FANI (Fondo para Atención de Necesidades Inmediatas) y reparar los daños causados: el tapial frontal, el piso de un aula, cañerías y baños antiguos completamente deteriorados”, detalló.
Por su parte, la vicedirectora Sonia Domínguez informó que la extracción del árbol, a cargo de la empresa especializada “Versalles Soluciones Arbóreas”, estará acompañada por una compensación ambiental. “Desde el Ministerio nos indicaron que debemos plantar tres especies nativas. Ya colocamos un aromo donado por el Museo Doval Fermi, junto a alumnos de segundo grado. En los próximos días, plantaremos otros tres árboles en el patio, cuidando que no generen problemas a futuro”, precisó.
Antes del receso escolar, se realizó un simbólico abrazo al palo borracho. “Fue un gesto de despedida que emocionó a todos. A los chicos se les explicó el valor de los árboles y por qué, en este caso, era necesario removerlo”, contaron desde la conducción.
Marchese concluyó con un mensaje a la comunidad: “Sabemos que es una decisión que genera dolor, pero fue tomada con responsabilidad, pensando en la seguridad de todos. Quienes tengan dudas pueden acercarse a la escuela. Tenemos toda la documentación y estamos abiertas al diálogo. Queremos que la comunidad entienda que hicimos todo lo posible para evitar este final”.
Así, la escuela que se identifica como “la escuela de los árboles” da un paso hacia adelante, con la mirada puesta en su futuro edilicio y el compromiso de preservar el entorno natural, siempre con responsabilidad.
“La escuela de los árboles”, como se la conoce en Sastre, se prepara así para continuar su historia, preservando la memoria de su querido palo borracho, pero apostando a nuevas raíces que simbolicen crecimiento, seguridad y renovación, con el compromiso de preservar el entorno natural, siempre con responsabilidad.





