El programa promueve la narración oral e invita a la escritura se presentó este martes. La jornada estuvo a cargo de la reconocida escritora Alicia Barberis. “Es la comunicación más antigua que tenemos y que no deberíamos perder nunca”, dijo.
El arte de contar cuentos: “Lectobus” pasó por la Escuela 267.
Conocer libros, descubrir historias, imaginar postales, soñar despiertos, escribir palabras, percibir texturas, saborear dibujos y oraciones y animarse a pensar en libros, son algunas de las acciones que genera “Lectobus, lectura en movimiento” un proyecto santafesino impulsado por la Fundación Lectobus y coordinado por la escritora y narradora oral Alicia Barberis.
El programa de promoción de la lectura pasó este martes por la Escuela Fiscal N° 267 “Aristóbulo del Valle” en el marco de la jornada denominada “El Arte de Contar Cuentos” junto a los alumnos del turno mañana.
“Todas las personas podemos contar cuentos y de hecho todos contamos historias en la vida cotidiana, solo que bueno, hay que entrenar algunos recursos y sobre todo contarlo de la forma más natural que uno pueda y elegir bien las historias para emocionar o conmover o divertir”, remarcó la reconocida escritora Alicia Barberis, quien estuvo acompañada por Jorgelina Martínez y Celeste Abba.
Con más de once años de recorrido por toda la provincia, “Lectobus” tiene por objetivo que los niños y las niñas adquieran recursos para entrenar sus saberes vinculados con la narración oral de cuentos de diferentes fuentes: populares, creaciones propias, de autor reconocido.
“En esta escuela tienen la suerte de que trabajan muy bien con la lectura y se nota, tienen una bibliotecaria y una biblioteca maravillosa. Todos los días están leyendo los chicos al inicio de las clases en voz alta y leen los adultos y eso no ocurre en todos lados”, resaltó y añadió: “las chicas y los chicos van a leer si siempre hay un mediador, una mediadora que los acompañe, que los estimule, que les lea en voz alta, que les cuente historias. Eso es algo que debemos pensar y reflexionar todos quienes tenemos ganas de hacerlo”.
Consultada por la elección de los textos, Barberis apuntó: “es difícil encontrar las historias que tengan potencia, que no aburran, que no describan. Hay historias que son bellísimas pero más para leer que para contar. Hay que ir eligiendo eso también”. Y, señaló: “escribirlos es un trabajo lindo que a mí me gusta hacer pero contarlos y narrarlos también porque uno está en contacto directo con las personas. Es la comunicación más antigua que tenemos los seres humanos, la que no deberíamos perder nunca”.
“Lectobus” propone acercar herramientas que potencien su experiencia vinculada a la lectura en voz alta y a los múltiples lenguajes que ofrece el libro álbum. De este modo se fortalecen las estrategias de mediación, previas y posteriores a la lectura, orientadas también a la construcción cooperativa de sentido del texto literario.
“Lamentablemente ahora estamos como muy enfrascados en las pantallas y se reduce el espacio para la comunicación y se nota que falta eso”, reclamó.
Para finalizar, la narradora oral reflexionó: “si una mamá o un papá puede, aunque sea dos veces a la semana, aunque sea una vez a la semana, compartir una lectura en voz alta o contarles un cuento, con eso sería suficiente. Es decir, restarle un poquito el tiempo a la pantalla, por supuesto lo ideal sería todos los días, pero aunque sea una vez a la semana. No van a hacerse lectoras y lectores mágicamente. Si no ven a los adultos tener un libro en la mano, si no hay biblioteca en la casa, o si no van a la biblioteca pública si hay en el lugar, o si no les comparten una lectura o una narración, va a ser muy difícil que los chicos se hagan lectores”.





