Se despidió este fin semana de los fieles y el próximo viernes asumirá como párroco en la iglesia de Santa Rosa de Calchines. “Me llevo mucho cariño y amistades”, admitió. El padre Alejandro Bovero seguirá al frente de la parroquia.
El padre Cristián Lascurain durante la celebración de su última misa en Sastre.
Después de siete años, el cura párroco Cristián Lascurain ofreció este domingo la última misa al frente de la parroquia “San José”, antes de su asumir su próxima misión en la iglesia de Santa Rosa de Calchines.
Lejos de ser un adiós sombrío, su despedida fue muy emotiva. La celebración del fin de semana fue seguida por cientos de fieles, que le dieron un alto grado de emotividad y muchos recuerdos. Al término de la misa del sábado, donde recibió un obsequio de la Municipalidad de Sastre y Ortiz, se realizó la cena despedida en el salón junto miembros del Concejo Económico y del Concejo Parroquial, focolares, cursillistas, grupos de jóvenes, catequistas, ministros, miembros de la capilla San Cayetano y secretarias, que expresaron todo el cariño que ha logrado cosechar en todos estos años.
Antes de oficiar su última misa, el presbítero se tomó unos minutos para dialogar con InfoSastre. “Estoy agradeciendo a mucha gente que en estos 7 años me han acompañado por todos los trabajos que la iglesia nos pide en la evangelización”, fueron las primeras sensaciones del padre Cristian mientras terminaba de acomodar parte de la mudanza.
Rápidamente repasó los trabajos materiales que se han hecho en la parroquia. Enumeró los arreglos en el edificio, el complejo de sanitarios, el nuevo salón, el quincho y las refacciones de las galerías, la casa, el campanario y la sacristía entre otras, y no olvidó uno de los mayores problemas que debió enfrentar con la submuración del templo.
En medio de su despedida, el corazón de Lascurain está pensando en su nuevo lugar, del que no conoce absolutamente a nadie, en referencia a la ciudad ubicada a unos 170 kilómetros de Sastre. “El jueves ya estaría instalado en la nueva parroquia y la toma de posesión es el viernes 2 de marzo a las 20 horas en Santa Rosa de Calchines”, anunció al recordar el decreto de nombramiento de párroco por seis años.
El padre Alejandro Bovero de 57 años, quien se encuentra como residente en la ciudad, continuará como cura párroco y desde el próximo sábado, asumirá como administrador parroquial. El sacerdote llegó hace seis meses para colaborar los fines de semana y se quedó permanentemente en la ciudad.
El padre Alejandro asumirá como administrador de la Parroquia San José.
¿Qué balance hace de su labor pastoral en la comunidad?
Es lo más difícil de evaluar. Lo considero medianamente bueno. Si llego a escuchar que la gente me dice, padre usted me ha enseñado a amar un poco más a Dios, yo ya estoy conforme y me pongo un 9. Seguramente debe haber muchas cosas han faltado y defectos, pero también lo dejamos en la historia y en las manos de Dios.
“La evangelización creo que ha sido buena, porque la gente nos ha ayudado y se ha involucraron. Entre todos vamos contemplando el mensaje de Jesús en el evangelio y lo vamos tratando de llevar. Yo me voy conforme, di hasta lo que pude, más capacidad no tengo y a la vez ha surgido un grupo de Cáritas muy fuerte, un grupo de ministros con más personas, un equipo de liturgia que se ha renovado, los dos grupos de Jóvenes de adolescentes y jóvenes mayores, que han formado la banda de música”, afirmó y destacó los tres grupos de catequesis con más de 450 personas.
¿Qué le faltó realizar o que le hubiera gustado hacer?
Si uno mira los programas en la revista “Signos” metimos tantas cosas durante el año que quizás hubiéramos sacado cosas. Hemos hecho muchas cosas y algunas deberíamos haber hecho menos y más profundas. Trabajamos con 14 grupos en la parroquia, con actividades muy diversas, que quizás yo no he podido estar mucho con algunos y con otros grupos he estado menos. No me daba ni física y matemáticamente el tiempo para poder hacerlo. El padre Alejandro es muy inteligente, muy sabio, de mucha oración y estoy seguro que le podrá dar muchas cosas a la comunidad que yo no pude.
Monseñor Arancedo, ¿le pidió cumplir con algún objetivo en su nueva misión?
Si (entre risas). Voy a hacer el administrador del cementerio, capellán del colegio, voy a dar clases en el colegio, voy a tener una actividad menor en Santa Fe. Santa Rosar de Calchines tiene una comunidad de 9.330 habitantes, con menos capillas y tiene una parroquia más pequeña que la de Sastre. Hay mucho trabajo y mucho por hacer. Hay poblaciones nuevas y poblaciones autóctonas que son pueblos indígenas (calchines), con una cultura muy interesante.
¿Qué se lleva de Sastre?
Me llevo mucho. He aprendido y me han enseñado mucho. Voy creciendo como ser humano teniendo experiencias cada vez más profundas y sentimentales. Me llevo mucho cariño y amistades. Mucha compañía y cercanía de la gente, que es propia de los pueblos. Voy a rezar por toda la comunidad.
“Sé que van a trabajar muy bien con el padre Alejandro”, se despidió con un tono de voz cargado de nostalgia.





