Lo anunció el biólogo Emiliano Lertora del Instituto Malbrán. En marzo realizarán un operativo en San Jorge y evalúan una campaña en la ciudad. En diálogo con InfoSastre, repasó cómo es el proceso.

Desde 2014, el Ministerio de Salud de Santa Fe, a través del área de Zoonosis y Vectores, trabaja conjuntamente con el Instituto Nacional de Microbiología “Dr. Carlos G. Malbrán” de Buenos Aires, en la búsqueda de alacranes para la producción de sueros antiescorpiónicos que se distribuyen en todo el país.
Luego de conocerse el viaje a la ciudad de San Jorge para la captura de escorpiones, InfoSastre se contactó con los profesionales del serpentario-arácnido para conocer más detalles del operativo.
“Las campañas se hacen todos los años y constantemente entre noviembre y abril. En marzo vamos a volver a San Jorge con el apoyo logístico del SIES, que nos llevan a viviendas o a los focos donde están los escorpiones”, señaló el biólogo, Emiliano Lertora, quien no descartó realizar operativos similares en la ciudad de Sastre.
“Hay posibilidad de realizar algún plan en Sastre, solo tenemos que ponernos en contacto y confirmar que haya una cantidad importante”, sostuvo el encargado de las búsquedas que se prologan entre cinco y siete días.
También se llevaron a cabo campañas en María Juana, donde ya está organizado un protocolo. “La gente está tan acostumbrada a ver alacranes y en el Centro de Salud entrega los frascos para conservar los escorpiones”, recordó.
Según destacó el referente del reconocido instituto del barrio porteño de Barracas, “las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Mendoza son muy importantes para la obtención de los venenos, ya que los arácnidos son muy ponzoñosos y sirven para hacer los mejores sueros”.

“Anteriormente, las capturas se hacían de día, pero era muy tedioso, porque se esconden en lugares oscuros y húmedos, y era complicado capturar. Desde hace unos años, los operativos los concretamos de noche, ya que son más efectivos con la utilización de linternas de luz negra. Estos equipos permiten que el escorpión brille en la oscuridad, haciendo más fácil su captura”, explicó.
Una vez atrapados, los alacranes son colocados en unos tapper y trasladados vivos al laboratorio del instituto para sacarle el veneno por ordeñe. “Es un proceso muy artesanal. Se los agarra uno por uno, y se lo deja sin comer durante un mes, para que genere una buena cantidad de veneno y de calidad. Luego, a través de microdescargas eléctricas, se los ordeña. Cada bicho se vuelve a ordeñar entre 5 y 10 veces, según la resistencia de cada uno”, explicó el profesional, quien indicó que para fabricar un lote de 1.500 dosis se necesitan entre 500 y 800 ejemplares.
Consultado por las especies que habitan en la argentina, Lertora explicó que hay muchas en el país, pero solo hay uno que es de importancia sanitaria. Se trata del “Tityus Trivittatus”, que se distingue por sus tres líneas negras en el lomo. “Todos los escorpiones son venenosos, pero no todos son letales para el ser humano. Son muy fáciles de identificar por el tamaño de las piezas, muy delgadas y un doble pinche en el aguijón. Dentro del género Tityus hay varias sub especies que varían por el color pero con características similares”, enfatizó.
El centenario instituto de investigación cuenta actualmente con un reservorio de entre 600 y 700 alacranes de diferentes especies y en cada expedición se cazan de 150 a 200 animales venenosos. Allí se elaboran todos los sueros antiveneno para picaduras de serpientes yararás, casacabel y coral, como así también para arañas viuda negra y marrón, y alacranes.
En un predio de cuatro manzanas conviven los científicos y los animales. “Menos una oruga, que todavía no conseguimos -está en Misiones-, tenemos todos los animales de argentina. El año pasado capturamos la araña bananera “Phoneutria nigriventer”, cuyo antiveneno no se producía en el país. Estimamos que este año saldrán las primeras ampollas”, adelantó.





