La joven sastrense estuvo en un intercambio cultural. Consideró la experiencia como genial aunque admitió que le costó adaptarse. Vivió con tres familias distintas y destacó le costó relacionarse con alemanes.

Leda Beltramo regresó a Sastre tras permanecer durante diez meses en Alemania como partícipe de un intercambio cultural y estudiantil, a través de los programas Interculturales American Field Service (AFS).
La joven sastrense, de 18 años, partió el 5 de septiembre en busca de otras culturas, y tras descartar Hong Kong, Dinamarca, Francia, Bélgica y Finlandia, se decidió por Alemania, donde estuvo conviviendo en tres pequeñas poblaciones. Tras retornar el pasado 10 de julio, Leda habló con InfoSastre y contó todas las sensaciones vividas.
“Mi idea es estudiar sociología y siempre me gusto conocer otras culturas más allá de la nuestra. Es por eso que se me ocurrió Hong Kong, pero por una cuestión de edad no podía y finalmente elegí Alemania”, explicó.
Sin conocer absolutamente nada del idioma, tomó el desafío. Asistió a cursos durante dos meses y con un perfecto inglés, se subió al avión para emprender su viaje.
“En realidad fue un problema el inglés, porque a la gente no le gustaba que hablará inglés. Yo estaba en Alemania y tenía que hablar alemán. Vos tenes que dejar tus costumbres y tus culturas y ser alemán”, relató y reconoció que eso le costó muchísimo. “Me costó mucho cambiar de un día para otro, dejar de ser argentina hasta en las cosas más insignificantes”, admitió.
Leda estuvo viviendo con tres familias distintas. En su primera escala, desembarcó en Waldalgesheim, un pequeño poblado a unos 80 kilómetros de Frankfurt, conocida por la producción de vinos Riesling. “En el segundo pueblo estuve más cerca y mi última familia estaba radicada en Laimnau, en cercanía de la frontera con Austria y suiza, al sur de Alemania”, contó.
A lo largo de todo el período, la joven asistió a tres escuelas diferentes y después de cuatro meses ya podía entablar una conversación en alemán, aunque confesó que entendía más de los que hablaba.

En su primer contacto con estudiantes alemanes -tres años menores que ella-, concurrió a un establecimiento privado, dependiente de una iglesia evangélica y católica. “Hay mucha diferencias entre lo público y privado”, aseguró y afirmó que la “educación es un sistema demasiado rígido que busca tener alumnos en los tres niveles”.
También concurrió otra escuela integrada donde preparan al alumno para la universidad o para la escuela técnica con salida laboral o para ser empleado.
“El alemán adulto es muy básico, para nada ostentoso y busca comprar lo mínimo indispensable. El joven alemán sueña con viajar a Estados Unidos, siguiendo la cultura pop. Es una sociedad muy competitiva, que arrastra muchas miserias de la guerra y que tiene al ser humano como un número. La verdad que es muy difícil tener confianza en una persona”, señaló.
Entre las cosas que más extrañaba, Beltramo no dudo en referirse a la calidez que tiene el argentino, el de poder charlar con cualquier persona en cualquier lado, que le intereses a alguien. Además, consideró que las relaciones familiares son muy fría.
“Durante los fines de semana no salía, tenía poca vida social. Era ver una película y a dormir. A ellos no les interesa mucho que es de tu vida, no les interesa nada de nada de la otra persona”, aseveró.
“Sin dudas que fue una experiencia genial, conocí gente de todo el mundo, me hice muchos amigos, con quien comparto muchos ideales. Pude conocer otra cultura y ver las cosas cotidianas con otros ojos”, resumió y aclaró que solo volvería de vacaciones pero no para vivir.
“Ya fui a un país del primer mundo, estoy en un país en vías del desarrollo y me gustaría un país asiático o conocer alguna cultura con los estereotipos de un país pobre”, finalizó.





