Día Mundial de la Alimentación
La columna a cargo de la Licenciada en Nutrición, Cecilia Kemerer.

El próximo 16 de Octubre, se celebra el Día Mundial de la Alimentación, proclamado en 1979 por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Su finalidad es concientizar a los pueblos del mundo sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza.
El mensaje global que proclama FAO para el Día Mundial de la Alimentación 2016 es “El clima está cambiando. La alimentación y la agricultura también”.
Esto hace referencia a que uno de los mayores problemas relacionados con el cambio climático es la seguridad alimentaria. Las poblaciones más pobres del mundo, -muchas de las cuales son agricultores o pescadores-, están siendo los más afectados por las altas temperaturas y el aumento de la frecuencia de desastres relacionados con el clima.
Al mismo tiempo, la población mundial crece de manera constante y se espera que llegue a 9 600 millones de personas en 2050. Para cubrir una demanda tan grande, los sistemas agrícolas y alimentarios tendrán que adaptarse a los efectos adversos del cambio climático y hacerse más resilientes, productivos y sostenibles. La FAO sostiene que es la única manera de que podamos garantizar el bienestar de los ecosistemas y de la población rural y reducir las emisiones.
Cultivar alimentos de manera sostenible significa adoptar prácticas que producen más con menos en la misma superficie de la tierra y usar los recursos naturales de forma juiciosa. Significa también reducir la pérdida de alimentos antes de la fase del producto final o venta al por menor a través de una serie de iniciativas, que incluyen una mejor recolección, almacenamiento, embalaje, transporte, infraestructuras y mecanismos de mercado, así como marcos institucionales y legales.
En el último censo realizado en la República Argentina (2010) contabiliza a su población en algo más de 40 millones de habitantes. El país produce alimentos en cantidad suficiente para alimentar a 442 millones de personas, sin embargo, por un lado se observan personas que presentan déficit de nutrientes en su alimentación, y por otro lado, también excesos.
Al país le sobran alimentos pero le falta variedad. Hay homogeneidad en la cocina y en la mesa de los argentinos. Se consumen pocos alimentos de buena calidad nutricional lo que resta nutrientes esenciales a la alimentación, mientras que el exceso de consumo de otros suma grasas de mala calidad, sodio y azúcares.
Otro estudio realizado por CESNI arrojo datos que en el 2012 los alimentos como la carne vacuna, los lácteos enteros, el pan, los jugos, y otros alimentos (cómo los fiambres, la manteca, las galletitas de alto tenor graso) son los productos que muestran excesos en la alimentación de la población argentina promedio por su alto contenido en nutrientes a limitar, como lo son los azúcares simples, las grasas saturadas, trans y el sodio. En cambio, el consumo de lácteos en general, hortalizas y frutas, pescado y variedad de aceites presenta brechas negativas en todos los estudios analizados y son alimentos que aportan alta densidad de nutrientes y debiera promoverse su mayor consumo a futuro.
Cuando hablamos de alimentación de la población tenemos la creencia que la desnutrición es el principal problema en nuestro.
La malnutrición es el estado que aparece como resultado de una dieta desequilibrada, en la cual hay nutrientes que faltan, o de los cuales hay un exceso, o cuya ingesta se da en la proporción errónea. Puede tener como causa también la sobrealimentación.
En las últimas tres décadas, la globalización y la “occidentalización” de los hábitos alimentarios dieron lugar a la explosión de la obesidad y la malnutrición, la mayor epidemia conocida desde los tiempos en que la peste, el cólera, la gripe o el sida diezmaban poblaciones enteras en el mundo.
El sobrepeso y la obesidad infanto-adolescente tienen consecuencias gravísimas para la salud, la autoestima y el desarrollo del potencial de los niños y adolescentes. Además es fuente potencial de desarrollo de diabetes, enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, problemas articulares, entre otros a desarrollarse en la edad adulta, con el impacto individual y para la sociedad que esto implica.
Para contribuir a mejorar la calidad de la alimentación, el Estado puede legislar y regular el consumo de alimentos no saludables; establecer políticas fiscales para estimular el consumo de frutas y verduras, a la par de no incentivar el consumo de alimentos no saludables como las bebidas azucaradas; limitar la publicidad de alimentos ricos en azúcares, sodio y grasas en la vía pública o en horarios en que los niños y adolescentes ven televisión; asegurar la implementación de actividad física y quioscos saludables en las escuelas; establecer etiquetados que adviertan claramente sobre los efectos perjudiciales de algunos productos, reducción del tamaño de las hamburguesas o medidas de bebidas azucaradas; retiro de los saleros de las mesas de los restaurantes, entre otras; o mejorar el acceso y la disponibilidad de frutas y verduras y facilitar la actividad física para transporte y recreación en los barrios.
Recordemos que para una buena alimentación debemos tener en cuenta los siguientes mensajes:
Mensaje 1: Incorporar a diario alimentos de todos los grupos y realizar al menos 30 minutos de actividad física.
Mensaje 2: Tomar a diario 8 vasos de agua segura.
Mensaje 3: Consumir a diario 5 porciones de frutas y verduras en variedad de tipos y colores.
Mensaje 4: Reducir el uso de sal y el consumo de alimentos con alto contenido de sodio.
Mensaje 5: Limitar el consumo de bebidas azucaradas y de alimentos con elevado contenido de grasas, azúcar y sal.
Mensaje 6: Consumir diariamente leche, yogur o queso, preferentemente descremados.
Mensaje 7: Al consumir carnes quitarle la grasa visible, aumentar el consumo de pescado e incluir huevo.
Mensaje 8: Consumir legumbres, cereales preferentemente integrales, papa, batata, choclo o mandioca.
Mensaje 9: Consumir aceite crudo como condimento, frutas secas o semillas.
Mensaje 10: El consumo de bebidas alcohólicas debe ser responsable. Los niños, adolescentes y mujeres embarazadas no deben consumirlas. Evitarlas siempre al conducir.
Cecilia Kemerer
Licenciada en Nutrición (Mat 630)
Especialista en Gerenciamiento de Geriátricos y Educación Alimentaria para el Adulto Mayor
Fuente:
- www.nutriinfo.com
- Britos, S., Saraví, A., Chichizola, N., Silva, F. El estado de la alimentación saludable (EAS 2011) Cátedra de política alimentaria? Facultad de medicina UBA
- Britos, S., Saraví, A., Vilella, F. Buenas prácticas para una alimentación saludable de los argentinos. 1ra ed. Bs. As. UBA (2010). Pág 20
