La jura de los nuevos concejales terminó en escándalo. No se pusieron de acuerdo en quien debe tomar la presidencia y protagonizaron un papelón. No asumieron los concejales electos.

La sesión de este jueves en la que debían jurar y asumir los tres nuevos concejales, se convirtió en un escándalo sin precedentes que volvió a manchar el Honorable Concejo Municipal.
Con un reglamento que se presta a varias interpretaciones, en la previa se podía vaticinar que podía ser una reunión con algunas complicaciones, terminó convirtiéndose en un acto bochornoso por parte de los concejales, salientes, en funciones y electos, con actitudes que dejan mucho que desear y faltándole el respeto al ciudadano que los eligió con su voto.
Todo en medio de lo que debía ser una fiesta histórica y en coincidencia con “Día de la Restauración de la Democracia”.
La vergonzosa jornada comenzó a las 16, con la convocatoria que había notificado el concejal Oscar Cagliero, quien se proclamaba presidente del Concejo. La misma fracasó ya que no asistieron sus pares de la oposición. Solo lo hicieron los integrantes del bloque oficialista del Frente Progresista, conformado por el propio Cagliero junto a Susana Bruno y Edgardo Figueroa.
En una segunda sesión para las 17, a la que se había invitado desde el Concejo para la asunción de los nuevos ediles. Ni bien se abrieron las puertas del recinto, comenzaron las discusiones para determinar quién iba a presidir la sesión y posteriormente la toma de juramento.
Con la presencia de los concejales salientes, Paola Lemos, Daniel García y Eduardo Giménez, los concejales en funciones, Oscar Cagliero, Damián Galliano y Matías Reccia, y quienes debían asumir sus bancas, Susana Bruno, Edgardo Figueroa y Albino Moreno, anunciado como presidente del Cuerpo en las reuniones preparatorias.
Fue allí cuando que se iniciaron los intercambios de opiniones que fue aumentado de tono al no ponerse de acuerdo en quien iba a presidir la sesión, en medio de la gente que fue a participar de la ceremonia de asunción de los concejales.
La principal cuestión pasó por quien era el presidente del Concejo. Por momentos había tres ediles que reclamaba ser la máxima autoridad. Se puso en duda si Lemos había concluido su mandato o si continuaba siendo presidenta del Cuerpo legislativo. Por otro lado, Moreno sostenía que había sido elegido en la sesión preparatoria como presidente, hecho que negaron desde el Frente Progresista. A su vez, Cagliero desconocía la elección de Moreno y reclamaba la presidencia por ser el concejal en funciones de mayor edad, con el aval un dictamen de Municipios y Comunas, propuesta que desconocían desde el PJ.
Luego se desató una fuerte y acalorada discusión entre todos concejales, que incluyó gritos, chicanas, agravios y mucha soberbia. Lo que sí quedó claro es la imagen lamentable que mostraron los nueve ediles durante más de una hora, intentando defender la postura de cada bloque aunque por algunos instantes cayeron en la ridiculez.
Finalmente, no hubo acuerdo. Tampoco se tomó juramento ni se despidió como correspondía a los concejales que cumplieron su gestión.
Con este panorama el acuerdo entre los bloques está lejos de alcanzar, a menos que recapaciten, se sientan a dialogar y cedan sus pretensiones por el bien de la ciudad.
De todas maneras, todo hace indicar que será la justicia quien deba expedirse a quien le corresponde la presidencia, un cargo que por cómo se plantea la situación, será decisivo al momento de la votación en el recinto en caso de empate.
Por el momento, el Concejo Municipal quedó acéfalo con solo tres concejales.




