Al cumplir 43 años, la firma de Sastre incorporó un equipo automatizado que eleva su capacidad a 420 bidones por hora. Raúl y Alexis Eberhardt destacaron la apuesta al crecimiento, la generación de empleo y nuevos proyectos comerciales.
Raúl y Alexis Eberhardt, representantes de una empresa familiar que, a 43 años de su creación, apuesta por la tecnología, la generación de empleo y la expansión regional.
En un contexto económico desafiante, El Boom, empresa sastrense dedicada a la producción de agua potabilizada envasada y soda en sifón, atraviesa una nueva etapa de crecimiento y modernización. A 43 años de sus comienzos, la firma familiar realizó una importante inversión para incorporar tecnología automatizada, ampliar su capacidad productiva y acompañar la expansión comercial en el centro-oeste santafesino.
Al frente de la firma desde sus inicios, Raúl Eberhardt destacó el esfuerzo que implica continuar invirtiendo en un contexto económico complejo y remarcó que la incorporación de tecnología resulta fundamental para acompañar el crecimiento comercial que viene experimentando la empresa.
"La verdad que implementamos un nuevo sistema, una máquina totalmente automática, para tener mejor atención a toda la gran clientela que tenemos, no solo en Sastre, sino en San Jorge y toda la zona, en Rafaela, atendiendo a todos los grandes clientes, frigoríficos, anónimas, etcétera. Decidimos tener esta máquina totalmente automática", señaló.
Una inversión que cuadruplica la capacidad
La principal incorporación de esta nueva etapa es una máquina totalmente automática para el lavado y llenado de bidones, un equipamiento de alto costo que permite dar un salto significativo en el proceso productivo.
Eberhardt detalló que el sistema recibe el bidón y realiza automáticamente distintas etapas del proceso. Primero efectúa el lavado exterior e interior con un sistema bactericida y posteriormente atraviesa cuatro etapas con agua caliente y fría. Luego, el equipamiento cuenta con un molino y una tolva que colocan la tapa, para finalmente realizar el llenado y cerrado del bidón de manera completamente automatizada.
"Es totalmente automática. Antiguamente nosotros lo hacíamos con una máquina semiautomática, que tiraba alrededor de 80 o 100 bidones por hora, y con esta nueva máquina estamos entre 400 y 420 bidones por hora", explicó el empresario sastrense.
La nueva capacidad productiva permite a la empresa afrontar nuevos contratos y ampliar su radio de comercialización sin resignar los controles de higiene y seguridad. El equipamiento cuenta con destapado, entre cuatro y cinco etapas de lavado y llenado, lo que permite efectuar controles durante todo el proceso y garantizar las condiciones necesarias para la elaboración de agua potabilizada envasada.
Para Eberhardt, la inversión resulta indispensable para acompañar el crecimiento. "Las máquinas son muy costosas, pero realmente, si nosotros queremos hacer lo que apuntamos, atender la zona y atender una amplia cantidad de clientela, no hay otra forma", sostuvo.
Una empresa que amplía sus fronteras
La expansión comercial llevó a la empresa a ampliar su presencia en distintas localidades de la región. Desde hace años abastece a Sastre, María Juana, Plaza Clucellas, Estación Clucellas, Zenón Pereyra, Santa Clara, Colonia Cello, Esmeralda, Angélica, Crispi, Landeta, Las Petacas, Colonia Castelar y Carlos Pellegrini, entre otras poblaciones, además de contar con operaciones en San Jorge, Ataliva, Humberto, Lehmann, Rafaela y su zona de influencia.
En los últimos meses también incorporó nuevas empresas y clientes, totalizando a compra de seis plantas en la zona. La firma adquirió recientemente, en febrero, a "LF" de San Jorge, ampliando su llegada a importantes clientes industriales y comerciales de primer nivel, como el INTA, Rafaela Alimentos, Lario, Quickfood y La Anónima, además de escuelas, comercios e instituciones regionales que eligieron a El Boom como proveedor.
Ese crecimiento se tradujo recientemente en nuevos acuerdos comerciales. Entre ellos se encuentra el contrato cerrado con Sodecar, un importante frigorífico de Rafaela, que comenzará a trabajar con El Boom a partir del 1° de septiembre. El acuerdo contempla un consumo aproximado de 400 bidones de 20 litros mensuales y demandará, además, una inversión adicional por parte de la empresa de Sastre para la instalación de unos 50 equipos dispensadores en las instalaciones del frigorífico y dispenser en las seis carnicerías de la firma.
Para Eberhardt, la incorporación del nuevo equipamiento permitirá a la empresa responder a mayores volúmenes de demanda y continuar ampliando su cartera de clientes. “Contamos diez distribuidores de nuestros productos y con más de 1.000 equipos dispenser de agua (frío-calor) instalados en todas la zona de cobertura”, remarcó.
La nueva máquina automatizada incorporada por El Boom permite optimizar el proceso de lavado y llenado y elevar la producción hasta 420 bidones por hora.
Crecimiento y trabajo para la región
El proceso de expansión también tiene un impacto directo en el empleo. Actualmente, la empresa familiar cuenta con 18 trabajadores, distribuidos entre Sastre, San Jorge y Rafaela, y la intención es continuar incorporando personal a medida que crezca la actividad.
"Nosotros tratamos de poner siempre gente de aquí, de Sastre", destacó Raúl, quien valoró especialmente que una empresa nacida y desarrollada en la localidad pueda generar puestos de trabajo y, al mismo tiempo, llevar productos de Sastre a distintos puntos de la provincia.
La logística es otro de los pilares de esta expansión. El Boom cuenta actualmente con 12 vehículos: diez destinados al reparto casa por casa y a empresas, y otros dos de mayor capacidad, utilizados para abastecer a grandes clientes, especialmente en Rafaela. Los recorridos se encuentran organizados entre Sastre, San Jorge y Rafaela, permitiendo cubrir una amplia zona comercial.
En materia de producción, la empresa trabaja actualmente con un promedio de 3.000 a 3.200 bidones diarios, además de unos 350 a 400 cajones de soda, una producción que varía según la temporada: mientras el consumo de agua se mantiene bastante parejo durante todo el año, la demanda de soda crece especialmente entre septiembre y abril, alcanzando su pico entre la primavera y el verano.
Para la elaboración de soda, la planta cuenta también con equipamiento automatizado con capacidad para producir hasta 1.800 sifones por hora, mientras que un sistema semiautomático permite adaptar la producción durante los períodos de menor demanda.
Tecnología también para los clientes
La modernización de El Boom no quedó limitada a la planta de producción. Durante 2026, la empresa también avanzó con nuevas herramientas tecnológicas destinadas a mejorar la experiencia de los clientes.
En el expendio de agua potable se incorporó un sistema de pago mediante QR a través de Mercado Pago, que permite realizar recargas durante las 24 horas. La modalidad busca brindar mayor comodidad, rapidez y flexibilidad a quienes utilizan el servicio, manteniendo el acceso a agua de calidad a un precio accesible.
También se implementó una aplicación de autogestión y control para el sistema de reparto. A través de esta herramienta, clientes, repartidores y administración comparten la misma información en tiempo real: los clientes pueden consultar movimientos, pagos y ventas, y realizar pedidos desde el celular, mientras que los repartidores cargan directamente desde la aplicación toda la información correspondiente a sus recorridos.
De esta manera, la empresa dejó atrás buena parte de los registros en papel y las anotaciones manuales, reduciendo errores y centralizando la información para mejorar la gestión.
El Boom, una empresa familiar de Sastre que lleva 43 años en el rubro y continúa apostando a la inversión, el empleo y la expansión regional.
Una historia familiar que cumple 43 años
La inversión actual se inscribe dentro de una historia empresarial que comenzó hace 43 años. Raúl Eberhardt tenía apenas 21 o 22 años cuando conoció una revista especializada llamada "Todo Agua" y viajó a Buenos Aires para interiorizarse sobre una novedad que comenzaba a ingresar al mercado: los sifones plásticos.
En 1984 dio sus primeros pasos en el rubro y, al año siguiente, puso en marcha la planta de agua. Desde entonces, atravesó diferentes escenarios económicos y transformaciones del mercado, pero mantuvo la decisión de seguir adelante.
Hoy, la empresa continúa siendo familiar. Raúl está acompañado por su esposa y sus tres hijos: Alexis, que trabaja principalmente en el área de contaduría; Maxi, vinculado al depósito de Rafaela; y Yamila, que también desarrolla tareas en esa ciudad.
Para Alexis Eberhardt, 2026 representa precisamente una etapa de inversión, expansión comercial, incorporación de nuevas tecnologías y modernización integral. El objetivo, explicó, es aprovechar el aumento de la capacidad productiva para desarrollar relaciones comerciales con grandes empresas de elevado consumo y, al mismo tiempo, mejorar cada uno de los procesos internos.
La aplicación de autogestión, el sistema de pagos mediante QR y la automatización de la producción forman parte de una misma estrategia: adaptarse a las exigencias actuales del mercado y ofrecer un servicio cada vez más eficiente.
"Siempre, sin perder el enfoque y mantener la esencia que nos caracteriza. Nuestro pilar fundamental son la calidad, la experiencia y la confianza de nuestros clientes, que nos han acompañado durante tantos años", sostuvo Alexis.
El próximo desafío
Después de más de cuatro décadas en el rubro, Raúl Eberhardt todavía conserva proyectos por concretar. Uno de ellos es la instalación de una fábrica de hielo, un viejo anhelo que estuvo cerca de convertirse en realidad durante los últimos meses, pero que finalmente decidió postergar para concentrarse en la expansión actual. La idea, sin embargo, continúa vigente y forma parte de las próximas inversiones que analiza la empresa.
Así, mientras el contexto económico plantea desafíos para las empresas argentinas, El Boom eligió responder con inversión, tecnología y crecimiento. La nueva maquinaria permitió multiplicar la capacidad productiva, los nuevos contratos ampliaron el mercado y la modernización digital mejoró los servicios.
A 43 años de aquel comienzo de Raúl Eberhardt, la empresa familiar de Sastre mantiene el espíritu con el que nació: apostar, generar trabajo y seguir creciendo desde la región hacia nuevos mercados.





