Bajo el lema “Tú, Señor, eres mi esperanza”, el Equipo de Cáritas Sastre compartirá una mateada con tortas y sorpresas. Se realizará este miércoles 19, a las 19 horas, en el predio junto a la Capilla San Cayetano.
La comunidad está invitada a compartir una mateada solidaria este miércoles en el predio de Cáritas Sastre, en el marco de la IX Jornada Mundial de los Pobres.
En el espíritu de la IX Jornada Mundial de los Pobres, que la Iglesia celebra cada 16 de noviembre, Cáritas Sastre organiza un encuentro para compartir una mateada solidaria que tendrá lugar este miércoles, a partir de las 19, en el predio del salón de Cáritas, ubicado junto a la Capilla San Cayetano.
La convocatoria se realiza bajo el lema “Tú, Señor, eres mi esperanza”, una plegaria tomada del Salmo 71 que inspira a poner la mirada en el amor y la fidelidad de Dios aun en tiempos de dificultad. En su mensaje para esta edición, el papa Francisco recuerda que “los pobres no son una distracción para la Iglesia, sino los hermanos y hermanas más amados”, invitando a descubrir en cada uno de ellos la verdad viva del Evangelio.
Desde Cáritas Sastre expresaron que la jornada será un espacio para encontrarse, compartir y reflexionar sobre una realidad que afecta a millones de personas en todo el mundo. La propuesta incluirá mate, tortas y algunas sorpresas, con el deseo de fortalecer los lazos comunitarios y renovar el compromiso pastoral con quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
“Trabajamos día a día en los sectores más humildes, animando el protagonismo de los más pobres, promoviendo su dignidad y generando oportunidades de inclusión social”, destacaron desde la institución, reafirmando la misión de transformar en signos de esperanza las dificultades que atraviesan tantas familias.
La invitación es abierta y gratuita, para que toda la comunidad pueda sumarse a este gesto sencillo, fraterno y profundamente significativo. Uvez más, destaca que “los pobres no son una distracción para la Iglesia, sino los hermanos y hermanas más amados, porque cada uno de ellos, con su existencia, e incluso con sus palabras y la sabiduría que poseen, nos provoca a tocar con las manos la verdad del Evangelio”.





