La Cooperativa de Servicios Públicos celebra tres lustros del sistema de ósmosis inversa que garantiza agua purificada en bidones a precio accesible. “Fue un punto de inflexión para nuestra institución y para la salud pública local”, destacó el presidente, Franco Cáneva.
“El agua fue una bisagra para la cooperativa”: 15 años garantizando calidad.
La Cooperativa de Servicios Públicos de Agua Potable, Crédito y Vivienda Sastre Limitada celebró el 15º aniversario de su planta de ósmosis inversa, un hito que cambió la forma en la que los sastrenses acceden al agua potable. Desde su puesta en funcionamiento en 2010, la planta provee agua segura, purificada y accesible a la población, en un servicio que combina eficiencia técnica, sentido social y compromiso institucional. Comenzó a funcionar el 19 de julio de ese año bajo la modalidad de autoservicio en el local de Av. Belgrano al 2000.
“Es un aniversario muy especial para la cooperativa”, expresó el presidente de la institución, Franco Cáneva, quien destacó el valor simbólico y concreto que tuvo esta apuesta: “El agua fue una bisagra. Significó una mirada diferente para la cooperativa, una forma distinta de pertenecer a la comunidad. Apostamos a un servicio que toca la vida cotidiana de todos”.
La planta se consolidó rápidamente como una respuesta efectiva a una necesidad básica. “Logramos que mucha gente acceda a un agua de calidad, a un precio accesible, y eso nos llena de orgullo. También obligó a otros proveedores a mejorar su servicio, y eso benefició a toda la comunidad. Hoy en Sastre hay más competencia y mejores condiciones gracias a esa decisión”, sostuvo en diálogo con InfoSastre.
El impacto no fue solo sanitario o económico. Para Cáneva, también hubo un salto cualitativo en la visión de la cooperativa como actor del desarrollo local: “El desafío para quienes ocupamos cargos dirigenciales es tener una mirada estratégica. Pensar cómo una institución se inserta en la comunidad y cómo se posiciona a largo plazo. La planta fue eso: pensar en grande desde lo local”.
Cáneva resaltó, además, el modelo de gestión: “Desde el primer día nos propusimos potabilizar con responsabilidad y distribuir con solidaridad. Controlamos permanentemente la calidad, pero también cuidamos el precio para que el agua no sea un privilegio, sino un derecho para todos”.
Según detalló el gerente de la institución, Alfredo Astesana, actualmente se dispensan alrededor de 50.000 litros mensuales, número que varía según la estación. El litro de agua se vende a $80, con controles trimestrales rigurosos que garantizan la calidad del producto. “El objetivo fue siempre mantener una tarifa justa que permita la autogestión del servicio sin trasladar sobrecostos a la comunidad”, señaló. El local estará abierto de lunes a viernes en horario 8 a 12.30 y de 15 a 19.30 horas.
Asismismo, explicó que la planta cuenta con controles trimestrales certificados por laboratorios especializados, y con personal capacitado para la atención diaria a los vecinos que retiran sus bidones.
En el marco del aniversario, la cooperativa realizará un sorteo especial entre los usuarios habituales del servicio, con bolsones de alimentos y regalos como reconocimiento por el acompañamiento durante estos años. Además del impacto sanitario y económico, la iniciativa también generó puestos de trabajo locales.
“Cada vez que damos un paso como este, también estamos generando empleo. Las chicas que atienden el expendio, los controles técnicos, la logística: todo forma parte de un ecosistema cooperativo que genera valor”, afirmó Cáneva.
Mirando al futuro, el presidente de la cooperativa trazó el próximo objetivo: avanzar hacia una red de agua potable para toda la ciudad, en articulación con la Municipalidad. “La planta fue el primer paso. Ahora, el gran desafío es que el agua llegue por red a cada hogar de Sastre. Trabajamos junto al municipio, presentamos proyectos, y estamos esperando que se destrabe la licitación. Queremos que no nos pase como con el gas natural, que llegó último a nuestra ciudad. Esta vez queremos estar primeros”.
Finalmente, Cáneva subrayó la importancia del consenso comunitario y el rol social de la cooperativa:
“En Sastre, por suerte, hay acuerdos implícitos. Nadie discute el valor de los clubes, del liceo, ni de ciertos servicios esenciales. Y creo que el agua debe ser uno de ellos. Nuestra expectativa es que algunos servicios públicos, como el agua, sigan siendo responsabilidad de la cooperativa. Porque cuando el servicio es de todos, el beneficio también lo es”.
El servicio de ósmosis inversa consolidó a la cooperativa como una de las instituciones claves de la ciudad. A 15 años de su implementación, Sastre sigue bebiendo los frutos de una decisión que cambió su calidad de vida, dejando claro que el agua potable no es solo un servicio, sino un derecho que debe estar al alcance de todos.





