Duele mucho… ¿Frío o Calor?

Ante la aparición de dolores, muchos recomiendan aplicar calor o frío. Esta semana el especialista en kinesiología deportiva, Juan Pablo Gariglio (M-700), te cuenta todo los detalles.

   El uso de crioterapia o termoterapia (aplicación de frío o calor con fines terapéuticos) depende mucho del tipo de lesión y del tiempo que ha transcurrido desde que se produjo. Si alguna vez te has planteado esa pregunta, te interesará mucho este artículo.

   Cuando nos duele algo, siempre hay alguien que nos recomienda ponernos calor, de pronto aparece otra persona que nos dice “ponte hielo” y luego otro que sugiere frío-calor, entonces… ¿A quién le hacemos caso?

Crioterapia: Cuándo y cómo aplicar frío

   Se aplica en situaciones en las que la lesión acaba de producirse o durante la fase inflamatoria (aguda), es decir, como mucho durante los tres días siguientes.

   Desde mi punto de vista, la forma más sencilla y práctica para aplicarlo es colocar varios cubitos de hielo en una toalla, unir los extremos y golpear la toalla para machacar el hielo. De este modo evitamos posibles quemaduras por frío y logramos que se adapte correctamente a la superficie a tratar.

   Al colocar hielo en la zona se producen efectos fisiológicos que facilitan el proceso de recuperación tras una lesión, reducen el metabolismo tisular local y disminuyen la formación del edema y alivian el dolor.

   Dependiendo de la gravedad y localización de la lesión, de la persona y su ritmo de vida se aplicará frío con más o menos frecuencia, y con más o menos duración. Lo cierto es que es que normalmente aplicamos a nuestras lesiones menos frío del recomendable.

   Particularmente sugiero a mis pacientes colocar 15 – 20 minutos cada 2 horas, tiempo estimado para que la zona tratada recupere su temperatura normal.

Cuando no debo ponerme hielo

   Tras la inflamación aguda, es decir, después de 3 días de producida la lesión. De lo contrario retrasaremos el tiempo y la calidad de reparación del tejido.

   Antes de hacer ejercicio. El frío tiene un efecto sedante, y si aplicásemos frío la zona quedaría anestesiada y podríamos lesionarnos. Al mismo tiempo, esta disminución de temperatura, hace que el tejido pierda elasticidad.

Termoterapia: Cuando y como aplicar calor

   Podremos aplicar calor siempre que haya pasado la fase inflamatoria mencionada anteriormente (3 días tras la lesión), etapa sub-aguda o crónica.

   El calor aumenta la distensibilidad de los tejidos de colágeno, disminuye la rigidez articular, reduce el dolor y la inflamación, alivia el espasmo muscular y aumenta el flujo sanguíneo, por esos puede ayudar a tratar diversas patologías.

   Deberemos tener cuidado a la hora de aplicar el calor ya que podemos quemar nuestra piel sin darnos cuenta. Tenemos que sentir calor intenso pero agradable.

   Existen diferentes métodos de aplicación de calor como almohadillas eléctricas, parafina, lámpara infrarroja, secador de pelo... no existe gran diferencia entre ponerse una cosa u otra, ya que el calor que vamos a producir siempre va a ser superficial.

Cuando no debo ponerme calor

   Nunca deberemos poner calor si existe un proceso inflamatorio en formación, es decir, si la zona está caliente, enrojecida e hinchada, básicamente los tres días posteriores la lesión. Tampoco aplicaremos calor en procesos infecciosos, cardiopatías descompensadas, ni en caso de alteraciones de la tensión arterial como en hipotensión grave.

Contraste: cuando y como aplicar frío-calor

   La terapia de contraste o baños de contraste consiste en la alternancia de frío y calor. Los contrates ayudan en el tratamiento de lesiones en la fase media de la rehabilitación (etapa sub-aguda). Este tipo de terapia, a través de la alternancia de vasodilatación y vasoconstricción (mecanismo de bombeo), estimula el flujo linfático y sanguíneo eliminando los desechos metabólicos, repara el músculo ejercitado y enlentece el proceso metabólico, reduciendo el edema post-ejercicio. Desde un punto de vista subjetivo, los atletas que realizan terapia de contraste post-ejercicio manifiestan sentirse más ligeros y menos tensos.

   La metodología y tiempos indicados es muy diversa según los distintos autores. Para su aplicación se requiere el uso de dos recipientes, uno con agua caliente a temperatura de 38 a 44ºC y otro con agua fría entre 10 y 20ºC, en los que se sumergen las extremidades de forma alternativa. Una propuesta sencilla sería comenzar sumergiendo la extremidad en un baño caliente durante unos 3 - 4 minutos y continuando con el baño frío donde se mantiene la inmersión durante 1 - 2 minutos, repetir hasta completar un total de 30 minutos cada 8Hs.

Bien sencillo

-Crioterapia: tres días posteriores a la lesión (etapa aguda)

-Contraste: fase media de la rehabilitación (etapa sub-aguda)

-Termoterapia: fase final de la rehabilitación (etapa crónica)

Juan Pablo Gariglio
Lic. En Kinesiología y Fisiatría (M-700)
Especialista en Kinesiología Deportiva