Beneficios de la actividad física en adultos mayores
InfoSastre presenta un nuevo espacio dedicado a la salud y a la actividad física. La sección estará a cargo del especialista en kinesiología deportiva, Juan Pablo Gariglio (M-700).

La promoción de la salud y la prevención de enfermedades constituyen una nueva estrategia dentro del campo de la salud y el ámbito social.
Así pues, la promoción de la salud no se ocupa solo de promover el desarrollo de las habilidades personales y la capacidad de la persona para influir sobre los factores que determinan la salud, sino que también incluye la intervención sobre el entorno para reforzar tanto aquellos factores que sostiene estilos de vida saludables como para modificar aquellos otros factores que impiden ponerlos en práctica.
La prevención de la enfermedad se orienta más hacia las acciones de detección, control y debilitación de los factores de riesgos o factores causantes de conjuntos de enfermedades o de una enfermedad específica; su base es la enfermedad y los mecanismos para atacarla mediante el impacto sobre los factores más íntimos que la generan o aceleran.
Las acciones preventivas se definen como intervenciones orientadas a evitar la aparición de enfermedades específicas, reduciendo su incidencia y predominando en las poblaciones.
Los proyectos de prevención y de educación en salud se estructuran mediante la divulgación de información y de recomendaciones normativas de cambio de hábitos.
El concepto “Actividad física” es muy amplio, puesto que engloba a la educación física, el deporte, los juegos y otras prácticas físicas. Internacionalmente este concepto se define como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que tiene como resultado un gasto de energía.
Esta definición resulta incompleta porque no considera el carácter experiencial y vivencial de la actividad física, olvidando su carácter de practica social, precisamente las dimensiones que más deberían verse destacadas cuando se define la salud como algo más que la mera ausencia de enfermedad. Por ello, Devís (2000), define a la actividad física como “cualquier movimiento corporal, realizado con los músculos esqueléticos, que resulta en un gasto energético y en una experiencia personal y nos permite interactuar con los seres y el ambiente que nos rodea”.
¿Quiénes forman parte de la tercera edad?
Se consideran adulto mayor a aquellas personas de 65 años o más, quienes representan un grupo heterogéneo de diversas edades, antecedentes, necesidades y capacidades.
En muchos países en desarrollo, particularmente en América latina y Asia, se espera para dentro de 30 años un aumento del orden de 300% en la población de la tercera edad.
En América Latina y el Caribe el envejecimiento demográfico se ha expresado con celeridad desde la segunda mitad del siglo XX. En Argentina, según los datos publicados por el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía, para el año 2050 una de cada cinco personas tendrá 65 años o más.
En la actualidad, el país se encuentra en una etapa de envejecimiento avanzada. Según el Censo 2010, un 10,2% de la población tiene 65 años o más; es decir, existe una alta proporción de personas mayores con relación a la población total. Una de las características de la población adulta mayor es la feminización de sus componentes, a causa de los mayores niveles de sobremortalidad masculina. En el año 2010, de un total de 4,1 millones de personas de 65 años o más, 2,4 millones corresponden a mujeres y 1,7 millones a hombres.
Otra de las características salientes del proceso de envejecimiento es su perfil urbano. Según datos del Censo 2010, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires reside el mayor porcentaje de población de 65 años o más (15,7%), seguida por el interior de la provincia de Buenos Aires (11,5%); las provincias de Santa Fe (11,1%); La Pampa (10,9%) y Córdoba (10,8%). Entre las menos envejecidas se encuentran las provincias de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur (3,6%), Santa Cruz (4,9%), Misiones (6,2%) y Neuquén (6,4%).
¿Quién debe hacer actividad física?
Toda persona debería tener la oportunidad de participar en actividades físicas, independientemente de su edad y limitaciones socioeconómicas y/o físicas.
La realización de algún tipo de actividad física puede beneficiar a casi todos.
Según la Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida de Adultos Mayores 2012, 5 de cada 10 entrevistados realizó ejercicios o actividades físicas (caminar, trotar, nadar, gimnasia, yoga, baile, etc) en los últimos tres meses, y en su inmensa mayoría la práctica es de más de una vez a la semana (78%). Si bien disminuye a medida que avanza la edad, al pasar los 75 años, un 45% de la población continúa realizando algún tipo de actividad física.
¿Por qué es importante la actividad física para las personas adultas mayores?
Los beneficios de la actividad física están bien documentados. Existe evidencia de que una vida sedentaria es uno de los riesgos de salud modificables más altos para muchas condiciones crónicas que afectan a las personas adultas mayores, tales como la hipertensión, las enfermedades del corazón, el accidente cerebro vascular, la diabetes, el cáncer y la artritis. Realizar actividad física después de los 65 años tiene un impacto positivo notable sobre estas condiciones y sobre el bienestar general.
“Tenemos un remedio inmediato, seguro y confiable para algunos de los principales riesgos de salud relacionados con el consumo no saludable. Es gratis. Funciona para ricos y pobres, para hombres y mujeres, para jóvenes y mayores. Es la actividad física”. Harlem Brundtland, Directora General, OMS (Asamblea Mundial de la Salud, 2002).
Beneficios para la salud
La actividad física regular puede reducir e inclusive prevenir diversas disfunciones funcionales asociadas con el envejecimiento.
Cardiovascular: Mejora el desempeño del miocardio; Aumenta la capacidad diastólica máxima; Aumenta la capacidad de contracción del músculo cardíaco; Mejora la resistencia; Aumenta la capacidad aeróbica.
Obesidad: Mejora el perfil de lípidos sanguíneos; Disminuye el tejido adiposo; Aumenta la masa muscular magra; Reduce el porcentaje de grasa corporal.
Lipoproteínas: Reduce las lipoproteínas de baja densidad (LDL o colesterol malo); Aumenta las lipoproteínas de alta densidad (HDL o Colesterol bueno); Reduce los triglicéridos.
Músculo-esquelético: Aumenta la densidad ósea; Retarda la declinación en la densidad mineral ósea (Osteoporosis); Reduce el riesgo de caídas debido a un incremento en el equilibrio, la fuerza y la flexibilidad. Reduce el riesgo de fracturas.
Psicosociales: Mejor calidad de vida; Mejor salud mental; Mejor calidad de sueño y descanso; Mejor autoestima; Mayor energía y menos estrés; Mayor independencia; Menor consumo de fármacos; Mejora el bienestar y la satisfacción.
Otros: Aumenta los niveles de norepinefrina y serotonina; Aumenta la tolerancia a la glucosa; Mantiene la irrigación cerebral y la cognición; Aumenta la secreción de beta-endorfinas.
Además de numerosos beneficios para la salud, la actividad física regular también tiene impactos positivos en la sociedad, incluyendo la reducción en los costos de salud y en la carga para el cuidador.
“Con frecuencia es menos costoso prevenir enfermedades que tratarlas” (OMS, 2002).
Para realizar una actividad física segura y efectiva realice un chequeo médico y asesórese con un profesional pertinente antes de comenzar.
Juan Pablo Gariglio
Lic. En Kinesiología y Fisiatría (M-700)
Especialista en Kinesiología Deportiva
