La Provincia otorgó protección patrimonial a la Capilla Rural Santísima Virgen de la Natividad, ligada a los orígenes de la colonia. El decreto reconoce su valor arquitectónico, cultural y social, además de su conservación.
El Gobierno de Santa Fe declaró bien histórico a una capilla rural de 1904 en Landeta.
La provincia de Santa Fe declaró oficialmente a la Capilla Rural Santísima Virgen de la Natividad como bien histórico provincial, en reconocimiento a su incalculable valor arquitectónico, cultural y social. El emblemático edificio se encuentra emplazado en la zona rural de Landeta, localidad perteneciente al departamento San Martín, y constituye un testimonio fiel del proceso de colonización agrícola y de la génesis de las primeras comunidades rurales de la región.
La medida quedó formalmente establecida mediante el decreto 2144/2026 del Gobierno provincial, normativa que destaca las singulares características constructivas del templo, su perfecta integración con el paisaje y la rigurosa conservación de los elementos vinculados a la historia de la colonia.
El templo fue habilitado para el culto el 8 de septiembre de 1904, tras las gestiones pertinentes realizadas ante el Obispado de Santa Fe. En aquella jornada se celebró el primer oficio religioso, en coincidencia exacta con la festividad de la Natividad de la Santísima Virgen María, advocación que le otorga su nombre al edificio.
El arraigo y la génesis rural
La historia de la capilla está profundamente ligada al desarrollo de la Colonia de Landeta a comienzos del siglo XX. Su construcción respondió a una imperiosa necesidad de los primeros pobladores, quienes buscaban un espacio destinado al culto católico en un territorio marcado por la expansión agrícola y la llegada masiva de familias inmigrantes.
En aquel contexto, el templo cumplió un rol que trascendía lo estrictamente espiritual. Se consolidó como un punto de encuentro neurálgico para los habitantes de la zona y contribuyó a estructurar la vida comunitaria en una época en la que las grandes distancias y las dificultades de comunicación condicionaban la cotidianidad.
De acuerdo con la reseña histórica incorporada al decreto, la capilla participaba activamente de la dinámica social de la colonia: convocaba a los vecinos ante situaciones de emergencia, acompañaba los ritmos del trabajo agrario y favorecía la cohesión del tejido social. Su presencia permite hoy reconstruir el poblamiento rural santafesino y el rol de las instituciones que consolidaron los asentamientos agrícolas de la época.
Arquitectura y patrimonio cultural
Entre los atributos ponderados por la Provincia sobresale su tipología edilicia, correspondiente a una nave única lineal, sello distintivo de las construcciones religiosas rurales. En su exterior, el edificio ostenta una fachada de lenguaje historicista ecléctico, combinando recursos arquitectónicos que integran la identidad visual de la zona.
El documento oficial también pondera la calidad constructiva, la autenticidad de los componentes originales y el óptimo estado de conservación. A esto se añade el valor paisajístico del entorno natural, un marco que enaltece el significado histórico, simbólico y cultural de la capilla.
Asimismo, se destaca el patrimonio mueble que resguarda en su interior: un conjunto de bienes que documentan la evolución social de la Colonia de Landeta y aportan información sustancial sobre las prácticas religiosas comunitarias a lo largo del tiempo.
La declaración lleva las firmas del gobernador Maximiliano Pullaro y de la ministra de Cultura, Susana Rueda, coronando así la protección institucional de un espacio que sintetiza la historia rural de Santa Fe.
Los orígenes de Landeta
La localidad de Landeta fue fundada en 1893, aunque en sus inicios se emplazaba a unos cinco kilómetros al norte de su ubicación actual. Sus primeros pobladores fueron inmigrantes italianos —principalmente oriundos de la región del Piamonte— atraídos por la expansión agrícola.
El traslado del casco urbano estuvo intrínsecamente ligado al avance del ferrocarril. Las tierras donde se desarrolló el asentamiento actual pertenecían a Antonio Landeta y Juan Landeta, apellido que, según diversas interpretaciones históricas, bautizó de manera definitiva a la localidad.
El paso inaugural del ferrocarril por el área se registró el 11 de diciembre de 1911. Posteriormente, el 30 de julio de 1918, el Gobierno provincial aprobó el proyecto urbano presentado por José Toraglio y E. Dovare, cuya traza original contemplaba una plaza pública rodeada por doce manzanas.
Antes de adoptar formalmente el nombre de Landeta, el pueblo fue conocido temporalmente como Schiffner. El empuje ferroviario y la planificación urbana inauguraron una nueva etapa de crecimiento, en la cual la Capilla Rural Santísima Virgen de la Natividad quedó erigida como el gran testimonio viviente de los albores comunitarios y del progreso productivo santafesino.
Fuente: Mirador Provincial / Edición: InfoSastre





