En términos absolutos durante el 2022 Santa Fe recibió $ 564.255 millones que representó el 8,5% del total nacional de recursos a coparticipar.

Vivimos tiempos de alta inflación y no sólo los bolsillos de los ciudadanos de a pie lo padecen. También los ingresos fiscales de los estados provinciales, aunque parezca extraño, se alteran con la pérdida del poder adquisitivo de la moneda nacional. Tal es el caso de los ingresos que perciben las provincias en concepto de coparticipación provenientes de impuestos nacionales.
En efecto, las provincias argentinas cuentan con buena parte de sus ingresos ordinarios ligados a la coparticipación de impuestos nacionales: IVA, Ganancias, bienes personales, entre otros. Donde algunos de ellos son de libre disponibilidad y, otros, en cambio, tiene un destino predeterminado. El caso de la provincia de Santa Fe, del total de sus recursos fiscales en el 2022 el 65% provinieron de la coparticipación nacional de impuestos, dónde casi el 93% de ellos, fueron de “libre uso” y el restante 7% tuvieron un destino prederminado como por ejemplo: financiamiento educativo o vialidad provincial.
En términos absolutos durante el 2022 Santa Fe recibió $ 564.255 millones que representó el 8,5% del total nacional de recursos a coparticipar. Dichos fondos, superó a los recibidos por Córdoba, constituyéndose en el segundo distrito provincial en el ranking nacional de recepción de fondos.
Al considerar lo que representa en términos per cápita, cada santafesino, recibió $ 158.653 de fondos nacionales durante el año pasado, en tanto que, un cordobés, tuvo un ingreso de $ 137.931 promedio anual.
Ahora bien, el proceso inflacionario está alcanzando, también a los recursos provinciales, y en especial, en los primeros meses del presente año. En el 2023 la variación “nominal” de las cifras – desde el 1 de enero al 21 de marzo- alcanzó el 99,1% respecto a idéntico período del año 2022 que, medido en términos reales, representó una caída del 1,1%.
Este efecto negativo interanual, en valores constantes, al desagregarlos por aquellos que poseen “libre disponibilidad” versus los que tienen “destinos predeterminados” presentó una realidad muy distinta y preocupante, puesto que mientras los primeros descienden un 12,1% los segundos, subieron un 11%. En este punto es preciso destacar que la diferencia entre recursos de libre disponibilidad de aquellos que no lo son, es que el tesoro provincial puede disponer de ellos para todo tipo de finalidades (sueldos, seguridad, insumos, etc.), en tanto que los recursos predestinados sólo pueden ser dirigidos a aquellos fines establecidos (rutas, vivienda, educación).
Del análisis de las estadísticas oficiales se desprende que la caída de los recursos de “libre” destino acusan un descenso muy importante como consecuencia del retraso en el pago de impuestos, la caída de la actividad económica (muy notoria en los impuestos a los combustibles), los adelantos impositivos establecidos durante el año 2022, entre otras razones.
Al analizar y anualizar los mismos se estaría visualizando un retroceso, tanto en valores absolutos como en términos reales en los montos coparticipados. Tal comportamiento llevaría a pensar en extremar la prudencia en la gestión presupuestaria habida cuenta de la perspectiva de alta inflación en la economía nacional que comienza a mostrar sus efectos sobre las obligaciones tributarias.
Así los efectos de la inflación alcanzan al propio Estado. Tanto por el lado del gasto como el de los recursos y las primeras secuelas se manifiestan en los niveles de gobiernos provinciales y municipales ya que el “impuesto inflacionario” no es coparticipable.
Fuente: ECOS365





