Desde la BCR prevén una caída del área maicera del 10%. La merma de fertilización nitrogenada es mayor. Sin lluvias a la vista, y con un año Niña cada vez más cerca, los productores buscan salvar los costos.
Zona Núcleo complicada: prevén menos maíz y un fuerte ajuste de insumos
Hace un año, la siembra maicera subía un 15%; hoy baja un 10%. Y hay ajustes de hasta el 30% en fertilización nitrogenada: “se busca salvar los costos de base en vez de ir por el potencial”, señalan en Cañada de Gómez.
En mayo, en la Zona Núcleo se estimaba una caída del área sembrada con maíz que rondaba el 5%. Sin embargo, a días de iniciar el proceso de implantación, ahora se espera un 10% menos respecto al ciclo previo. “En el ciclo pasado, las gramíneas no paraban de crecer y el aumento del maíz era del 15% y en esta campaña, con un recorte de 180.000 ha se espera que se siembren 1,66 millones de hectáreas con maíz”.
Cabe remarcar que la región núcleo presenta el mayor potencial maicero: en la 2018/19 se alcanzó un promedio de 111 qq/ha. En los últimos años el crecimiento también se dio no solo en área sino en tecnología: se buscaba fertilizar cada año más, apuntando a rindes de 110 a 150 qq/ha.
Pero el clima ha jugado en contra, sobre todo en el último ciclo en una vasta área. “Con una tercera Niña, que cada vez muestra mayores señales de ser moderada y no leve, lo que se quiere evitar es revivir el desastre del año pasado con rindes de 50 quintales y cuadros pastoreados cuando se había invertido para superar los 120 qq/ha”, reconocieron los especialistas.
Escenario similar en varios distritos
En Cañada de Gómez señalaron que la falta de agua, el impacto de la última campaña de maíz y una difícil coyuntura política económica condicionan la tecnología que se va aplicar en esta campaña. “El objetivo es producir para cubrir los costos de base (costos de indiferencia) en vez de buscar el mayor potencial posible y el primer ajuste está en la fertilización nitrogenada”, admitieron. Según el relevamiento, el ajuste será de un 30% y así, el que aplicaba 320 kg de urea por hectárea, esta vez aplicará 200 o 250 kg. “También se va a ajustar bajando la densidad de siembra”, explicaron.
En tanto, en Bigand esperan una fuerte caída del maíz temprano, y un aumento de hasta el 50% de la superficie de maíz tardío respecto al año pasado. “Y mucha más soja”, agregaron.
En Pergamino y Colon también habría un fuerte pase de siembras tempranas a tardías en maíz y estiman una caída del 20% en la superficie del temprano.
En Corral de Bustos, en lotes de alto potencial (130 a 150 qq/ha) apuntarán a 110 o 120 qq/ha. En lotes con potencial debajo de los 100 qq/ha pasaran a siembras de diciembre o bajaran la densidad. “El año pasado la relación temprano/tardío zonal fue de 90/10. Hoy ya hablamos de un 60/40 o 70/30”, revelaron los técnicos.
A las mínimas reservas existentes en el primer metro del suelo, se le deben sumar las napas que están más bajas que el año pasado y es otro factor que amenaza al maíz.
Sin lluvias y con altas temperaturas
La semana empezó con heladas y registro de hasta 4 grados bajo cero, pero luego el calor puso a los termómetros por encima de los 25°C. Y con la falta de lluvias, las reservas vuelven a retroceder en toda la región pampeana y en especial en Buenos Aires.
“El centro de la región pampeana vuelve a ser afectada negativamente. Las mejoras que habían alcanzado las reservas hídricas durante la primera quincena del mes están desapareciendo”, remarcó el Dr. en Ciencias Atmósfericas, José Luis Aiello. “Condiciones estables, un nuevo periodo de ausencia de lluvias y el aumento estacional de la insolación diaria hicieron retroceder de los niveles de humedad en los perfiles”, indicó.
Por último, comentó que la llegada de un nuevo frente podría provocar las últimas lluvias de agosto, pero recordó: “seguimos en invierno y bajo la influencia de un enfriamiento del Pacífico. Es difícil esperar precipitaciones generalizadas y superiores a los valores medios estacionales”.
Fuente: ECOS365




