Con brillo, emoción y multitudinaria convocatoria, la Capital Provincial del Carnaval vivió tres jornadas inolvidables. La contadora municipal Silvana Bono destacó el trabajo colectivo y el impacto cultural y económico de los Fabulosos Corsos.
Bono remarcó que el carnaval no sólo representa una fiesta popular, sino también un motor para la ciudad.
La edición 64 de los Fabulosos Corsos de Sastre dejó números y sensaciones que confirman el gran momento de la Capital Provincial del Carnaval. Tras tres noches desbordadas de color, música y pasión, la ciudad reafirmó su identidad festiva con una convocatoria que superó expectativas y consolidó a los Fabulosos Corsos como uno de los grandes acontecimientos culturales de la región.
Aunque el trabajo administrativo continúa puertas adentro del Municipio, el balance preliminar es contundente: tres noches con fuerte convocatoria, alto consumo y una organización que respondió sin sobresaltos.
La contadora municipal y miembro de la organización, Silvana Bono, expresó su emoción al cierre de la última jornada. “En términos genéricos fue un muy buen carnaval”, resumió y remarcó: “tuvimos tres noches con mucha gente, shows convocantes y una muy buena aceptación en los buffets y el patio de comidas, que este año ofreció una amplia variedad. En líneas generales, fue muy positivo”.
Uno de los puntos claves fue que no hubo suspensiones ni reprogramaciones por cuestiones climáticas. “Eso es fundamental. A veces el tiempo nos complica con los pronósticos y las decisiones, pero esta vez todo acompañó. No tuvimos que trasladar shows y pudimos desarrollar cada noche tal como estaba prevista”, destacó.
En materia de público, los números hablan por sí solos. Se vendieron 1.336 abonos, 685 anticipadas para la primera noche, 1.500 para la segunda (agotadas) y 1.000 para la tercera (también agotadas). Sumadas las ventas en puerta, el total ronda las 14.000 personas pagas. A eso se agregan menores, integrantes de comparsas y personal afectado a la organización, lo que eleva considerablemente la cifra final de asistentes.
“La primera y la tercera noche estuvieron dentro de lo esperado, que es el promedio habitual. Pero la segunda fue la frutilla del postre: sabíamos que iba a convocar, pero nos sorprendió para mejor por la cantidad de público y el nivel de consumo”, explicó Bono. Según las estimaciones, más de 18 mil personas disfrutaron del Caranval de Sastre.
Las modificaciones en la disposición del corsódromo, el fortalecimiento del patio gastronómico y la variedad de propuestas en tragos y cervezas también fueron bien recibidas. “Las innovaciones generaban incertidumbre, pero gustaron mucho. Apostar a cambios siempre implica un desafío, pero creemos que fueron decisiones acertadas”, señaló.
Un capítulo especial mereció el trabajo artístico y organizativo encabezado por Sebastián Galliano, quien se involucró de manera integral en cada detalle de la comparsa y del espectáculo. Desde la coordinación con músicos y cantantes hasta ajustes en la locución y la dinámica general del show, su impronta aportó renovación y atracción a Penambí Berá. “Se involucró en todos los detalles y logró integrar distintas miradas dentro de una comparsa tan grande. Los cambios fueron positivos y se notaron en cada noche”, valoró.
Mientras se ultiman los números finales, desde el Municipio ya trabajan en la distribución de lo recaudado para las instituciones que participaron activamente. “Sin la ayuda de las instituciones y de la gente que trabajó en los bares, esto no sería posible. Ahora están esperando conocer los resultados para poder invertir. Aunque el carnaval terminó, nosotros seguimos trabajando”, concluyó.
Sastre, una vez más, no solo celebró una fiesta. Ratificó que el carnaval es organización, comunidad y un motor cultural y económico que crece año tras año.