La última noche carioca fue la más convocante de la edición 64. Con Penambí Berá, la quema del Momo y shows multitudinarios, Sastre despidió un año histórico que reunió a más de 18 mil personas.

El brillo final de Arkadia: la deslumbrante Penambí Berá desfiló por última vez en la edición 64, consolidándose como el espectáculo artístico más importante de la región.

   Con el corazón latiendo al ritmo carioca, Sastre bajó el telón de una edición que ya es parte de su historia grande. Más de 5.000 personas colmaron el predio “Toto Strada” en la tercera y última noche de los Carnavales 2026, confirmando que Sastre no conoce de límites cuando se trata de celebrar su fiesta mayor.

   La 64° edición de la Capital Provincial del Carnaval superó todas las expectativas: según estimaciones extraoficiales, más de 18 mil espectadores pasaron este año por el corsódromo de plaza Independencia. Solo en la noche final se contabilizaron más de 1.200 entradas vendidas en boletería, más de 1.000 anticipadas, 1.300 abonos y el ingreso de menores de 12 años, que acceden de manera gratuita, además de colaboradores, músicos y pasistas.

   Y cuando llegó el momento más esperado, volvió a suceder la magia. “Penambí Berá” desplegó por última vez su universo “Arcadia”, con más de 370 pasistas y 65 músicos envolviendo al público en una marea de plumas, brillo y percusión. Una vez más, la comparsa reafirmó por qué es orgullo de Santa Fe y emblema indiscutido de los corsos sastrenses.

   Después, el cielo se tiñó de rojo. La tradicional quema del Rey Momo encendió la emoción colectiva: las llamas consumieron la figura simbólica mientras los fuegos artificiales iluminaron la madrugada. El fuego se llevó la nostalgia… y dejó encendida la promesa del reencuentro en 2027.

   La fiesta continuó con el regreso de Trula La, que hizo bailar a varias generaciones al ritmo de sus clásicos cuarteteros, y alcanzó uno de sus puntos más altos con la presentación de Rodrigo Tapari. El artista desplegó un show pensado para cantar, emocionarse y celebrar, coronando una noche que ya había superado todos los pronósticos.

   El cierre contó además con la presencia de la diputada nacional Gisela Scaglia, el senador Esteban Motta y autoridades locales encabezadas por la intendenta María del Carmen Amero de Brunazzo, junto a concejales y funcionarios municipales.

   Sastre volvió a demostrar que no solo organiza un carnaval: construye una identidad, moviliza a toda una región y convierte cada febrero en una celebración que late con fuerza propia.

   El Momo ardió. La música se apagó. Pero el espíritu del carnaval ya empezó a contar los días para volver.