Ramiro Cosatto, el sastrense que sueña con la Primera de Boca
El juvenil surgido en la “AKD” recordó su llegada a la pensión de Boca y el impacto del desarraigo. "Es lo que me toca pasar para cumplir mi sueño", afirmó sobre su presente xeneize. A los 16, asegura estar más enfocado que nunca en llegar a Primera.
Ramiro Cossatto, surgido en las inferiores de Atlético Sastre, transita su formación en Boca con el objetivo de cumplir el sueño de llegar a la Primera.
Ramiro Cosatto es uno de esos nombres que comenzaron a hacerse conocidos en las divisiones inferiores de Atlético Sastre y que hoy transitan un nuevo capítulo de su formación lejos de casa. A los 16 años, el futbolista nacido en Sastre vive en la pensión de Boca, donde combina entrenamiento, escuela y gimnasio con un objetivo que tiene muy claro: llegar a jugar en la Primera del club.
El juvenil es hijo del goleador histórico de la "AKD", Nahuel Cosatto, y sobrino de Matías Arce, exjugador Xeneize recordado por convertir el gol consagratorio ante Estudiantes en el Torneo Apertura 2000 y consagrarse campeón de la Copa Libertadores 2001.
El mediocampista, de perfil derecho, fue campeón del Apertura 2023 con Atlético Sastre en Novena División y además terminó como goleador de aquel torneo. En el Clausura de esa misma temporada también tuvo un destacado protagonismo y finalizó segundo en la tabla de máximos artilleros.
Su crecimiento en las categorías formativas de la “AKD” le abrió la posibilidad de ser observado en un campeonato y posteriormente recibir el llamado de Boca. La invitación derivó en una prueba de tres días a la que viajó junto a su mamá Betiana. Después de esa experiencia llegó la confirmación: debía instalarse en la pensión a comienzos de 2024.
Desde entonces, su vida cambió por completo. Con apenas 13 años tuvo que dejar a sus padres, a su hermana menor, a sus amigos y la vida cotidiana que llevaba en su Sastre natal para comenzar a formarse en uno de los clubes más importantes del país y del mundo.
El desarraigo y un llanto que quedó atrás
En una entrevista realizada para “Vamos Los Pibes”, una de las grandes promesas del Xeneize, reconoció que el comienzo no fue sencillo. El primer año fue especialmente difícil y cada vez que regresaba a Boca después de visitar a su familia aparecía el llanto.
La distancia tampoco ayudaba. Su familia se encuentra a 500 kilómetros y el viaje demanda entre cinco y seis horas, por lo que las visitas no podían ser tan frecuentes como hubiera querido.
Sus padres fueron fundamentales durante ese proceso. Cuando los llamaba llorando, ambos intentaban transmitirle tranquilidad y le recordaban que aquello formaba parte del camino que había elegido.
Ramiro, con la serenidad que caracteriza sus respuestas, resumió aquella etapa con una frase que terminó convirtiéndose en el eje de la entrevista: “Es lo que me toca pasar, para cumplir mis sueños”.
Con el tiempo, esa realidad dejó de ser una dificultad cotidiana. Asegura que maduró “mucho” en estos dos años y medio y que hoy puede volver a su casa y regresar a la pensión sin atravesar aquellas despedidas cargadas de emoción.
Una fortaleza mental que también se entrena
El propio Cosatto considera que la preparación psicológica es una parte importante de su formación. En Boca comenzó a trabajar con Cami, la psicóloga que se acercó a él, algo especialmente significativo teniendo en cuenta que se define como un chico muy callado y poco propenso a hablar de lo que siente.
En la pensión encontró también un espacio de confianza junto a sus compañeros de habitación. Actualmente comparte el cuarto con otros tres chicos y reconoce que con ellos puede hablar de sus problemas y preocupaciones.
Su adaptación fue acompañada por una maduración que él mismo reconoce. Hoy dice sentirse acostumbrado a la dinámica de la pensión y sostiene una concentración absoluta en su objetivo: ser futbolista profesional.
“Es lo que necesito, estar enfocado”, explicó durante la charla. Y ante la pregunta sobre si existe algo que quiera más que ser futbolista, su respuesta fue contundente: no. Su deseo es debutar en la Primera de Boca.
El predio, una motivación y no una presión
La cercanía con los jugadores de Primera que entrenan en el predio de Boca tampoco le genera presión. Por el contrario, lo motiva. Ramiro contó que poder compartir espacio con futbolistas del plantel profesional le permite imaginar que algún día también puede estar allí. No siente ansiedad ni nervios y asegura que lo vive con tranquilidad.
Entre sus referentes del fútbol argentino mencionó a Leandro Paredes, a quien pudo observar de cerca y del que destaca especialmente la técnica, los pases y esa capacidad para golpear la pelota de tres dedos y encontrar a sus compañeros.
En cuanto a sus propios progresos desde que llegó a Boca, identifica principalmente una evolución técnica: mejorar la recepción, el perfil, los pases y distintos aspectos relacionados con el manejo de la pelota. También aprendió la importancia de cumplir las indicaciones tácticas de los entrenadores durante los partidos.
Entrenamiento, escuela y una rutina que empieza temprano
La vida en la pensión también tiene su costado cotidiano. Ramiro asegura que disfruta especialmente compartir con los otros chicos. Le va bien en la escuela, considera que la comida está bien y también disfruta del mate, una costumbre que comparte con sus compañeros.
Su rutina exige esfuerzo. Todos los días combina entrenamiento, escuela y gimnasio, con un horario que comienza alrededor de las 5.30 de la mañana.
Admite que muchas veces quisiera seguir durmiendo hasta las 10, pero igualmente se levanta. Y cuando llega al predio, aparece la recompensa: siente que valió la pena madrugar y disfruta profundamente estar allí.
Esa capacidad para sostener el esfuerzo cotidiano también forma parte de su aprendizaje. Reconoce que mantener esa mentalidad no siempre resulta sencillo y que debe trabajar para seguir enfocado.
La familia, siempre presente
A pesar de la distancia, sus padres y su hermana menor continúan ocupando un lugar central. Ambos padres trabajan y su hermana asiste a la escuela. Cosatto asegura que no siente sobre sus hombros la responsabilidad de llegar a Primera para solucionar económicamente la situación familiar.
Incluso cuando tuvo que elegir a tres personas para compartir un mate, no dudó: su papá, su mamá y su hermana.
Ramiro Cossatto, con la camiseta de Boca, continúa su formación en las divisiones inferiores del Xeneize mientras persigue el sueño de llegar a Primera.
También imagina cómo sería para ellos verlo debutar con la camiseta de Boca. Cree que estarían orgullosos y emocionados, una imagen que forma parte de la motivación que lo empuja a seguir adelante.
Actualmente, "Rami" juega en Séptima División, bajo las órdenes de “Chipi” Barijho, y menciona a "Chelo" Ferreira como su mejor amigo dentro del grupo.
Un sueño que tiene nombre propio
Cosatto no oculta que mira fútbol constantemente. Sigue distintas competencias europeas, disfruta especialmente la Premier League y el fútbol español, y tiene a Pedri como uno de sus grandes referentes en su posición.
También observa con atención a los jóvenes que van dando el salto hacia las categorías superiores de Boca. Cada debut que presencia funciona como un recordatorio de que ese camino también puede ser posible para él.
La tranquilidad con la que afronta el presente contrasta con aquel chico de 13 años que lloraba cada vez que tenía que regresar a la pensión. Hoy, a los 16, se siente parte de ese mundo y puede imaginarse jugando en Primera.
Su primera entrevista televisiva terminó con un mensaje para sus padres y toda su familia. Después llegó el tradicional ping-pong: su ídolo es Lionel Messi, su jugador preferido en el puesto es Pedri, elegiría Barcelona entre los equipos europeos, cambiaría la camiseta con Paredes y llevaría el número cinco.
Pero cuando llegó la pregunta más importante, la respuesta volvió a ser tan simple como contundente: su sueño es jugar en Primera.






