
Tomando como base La Capital de Rosario del. 11/9, encuentro pg. 2 sin firma (a modo de Editorial) más las notas habituales de M. Maronna y Luis Novaresio, una unidad de criterio en denostar y estigmatizar la figura de Ministra de Seguridad Bullrich. El tema es tan largo como delicado para quienes no les interesó leer antecedentes. Transcribo: “…La ministra impuso condiciones para enviar a Rosario fuerzas federales: exigía que funcionarios de su cartera controlaran a la policía de Santa Fe para enviar a los efectivos de la Gendarmería, la Prefectura y la Policía Federal. Es difícil que no calculara que Lifschitz le diría que no, por razones políticas y también de sentido común y es menos probable que ignorara que el gobernador no puede hacer semejante cosa sin autorización de la Legislatura….” (pg.2) Al final admite: “…Que los gobiernos socialistas no supieron nunca cómo garantizar la seguridad pública es una verdad innegable…no puede reducirse a una discusión sobre jurisdicciones por la sencilla razón de que a los ciudadanos no les importa quien los cuida, sino <que los cuiden>…
Confieso -con rabia y hastío- me siento a discurrir Precisamente el tema de las jurisdicciones no es culpa de Bullrich sino del prurito partidista y personalista de Lifschitz. Por lo menos digamos 30 y 70% en ese orden para conceder a un Novaresio cuya columna es siempre equilibrada, pero que esta vez me extrañó. Y en este espacio acotado, lo primero que destaco es un error de apreciación y de terminología. Lo hago con conocimiento de causa para aportar equidad al conflicto, por mis estudios, 40 años de docencia y 4 libros -escritor independiente-. No es para hacer gala que lo digo. Porque la mentada “intervención” que se rechaza no es tal. En cualquier empresa privada, sea una organización vertical o funcional, siempre existe un auditor interno -o externo mejor aún- que CONTROLA. En cualquier organigrama figura al costado – sin dependencia alguna- esa figura. Su función es clara: revisar (auditar) e informar al directorio. Llámese revisor, inspector, etc. ejerce CONTRALOR. Lo propio y con mayor razón ocurre en una institución pública. ¿Se puede oponer la provincia a que la Nación imponga por lapsos un par de “inspectores” que verifiquen la coordinación y eficiencia del accionar de la policía de Santa Fe? ¿O se han olvidado de que Hugo Tognoli en 2012, (Desig.vs.Equidad pg. 45 de mi autoría) nada menos como Jefe de Policía de la Pcia. de Santa Fe, fue separado por connivencia con narcotraficantes, estuvo prófugo unos días – creando una “situación institucional inédita”- y luego se lo detuvo hasta que La Capital del 7/9/16 en pg. 2 da cuenta que se lo envió a Marcos Paz a esperar el momento del juicio por narcotráfico? Y por si fuera poco ¿qué respuesta me pueden dar al continuo cambio de Jefes de Policía y las sombras que se yerguen por las coimas y la connivencia entre policía y delincuentes harto comprobadas? ¿Es que se puede dejar sin CONTROL, este tipo de estragos? ¿Qué justificación razonable tiene Lifschitz para “defender” a “sus” policías? ESTO ES LAPIDARIO por donde se lo mire, al margen de todas las razones esgrimidas en contra de Bullrich. Porque 1)El problema se arrastra desde que Macri asumió como presidente: vimos que Lifschitz no comulgó con la “persona” de Macri, como cuando en una pareja no existe quimia. Fue (¿sigue siendo? un problema de “piel”. Fue y vino 10-20 veces sin aceptar ayudas del gobierno
Dato no menor, porque como santafesino me sentí perjudicado por su actitud hosca, agria, lo peor dubitativa para aceptar favores. Razones de po- lítica irritante y personales que se fueron acentuando. 2) Resulta que ahora leo, se le quiso “poner de “rodillas”a Lifschitz cuando lo único que le cabía a Bullrinch era mediar a favor de Macri ¿Y cuántas veces vinieron de la Nación a darles palmaditas al “nene” enojado ? Desde ya, aclaro que nunca estuve afiliado a ningún partido, por lo que puedo disentir. Trato de que sea con altura, pero el medio vaso se llenó. 2) El primero en venir a sellar las “lastimaduras” fue Marcos Peña, pero fiel a su lastimero estilo de vaivenes Lifschitz acepta “las disculpas” (qué disculpas cabían!!! si era él que hacía “poner de rodillas” a quienes querían ayudar) pero luego insistía con sus protestas . 3) Ya definido el carisma, tiene que entrar la UCR a mediar y viene el sufrido Ministro Frigerio a poner paños frios y “darle todo el apoyo a Santa Fe” ambos en conjunto en Rufino.
Conclusión: La postura con la Ministra Bulrrich viene ya desde el episodio de Cayastá, cuando se quisieron ganar “galones” para sí por la captura de los Lanatta y el compinche. No he leido aún los resultados del acuerdo a largo plazo – fines de 2017- en los despachos del propio Macri, aunque la versión radial es que aún no se sabe ni cuando ni cuántos agentes arribarán (¡los delincuentes felices de disponer unos días más!) .
Estuvo en Agosto en María Juana. Al ladito nomás, en dirección sur, puede encontrarme para que personalmente pueda comprobar que en Ud. no se esconde un “enfant terrible”.
CPN. José M. Galetto
DNI. 6.512.303.