Los trabajos se retomaron en los últimos días y continuarán durante esta semana. Así el Municipio prepara el terreno para impulsar un plan de viviendas. Tras 25 años abandonado, el predio fue adquirido en septiembre de 2019.

El gobierno municipal reanudó las tareas de demolición del viejo edificio de la ex fábrica de caramelos y galletitas “Sasort”, que en septiembre del año pasado y con el aval del Concejo, el Ejecutivo local había acordado la compra del terreno. Por el inmueble de 9.874 m2, el Municipio abonará un total de $1.726.000 en 48 cuotas fijas y en pesos.
Los trabajos, que comenzaron el sábado por la tarde, están a cargo de la empresa Topar SH de El Trébol y estiman que demandarán entre 5 y 7 días. El proyecto central de la administración Municipal es diseñar un plan de viviendas y un espació de recreación en los lugares que se puedan utilizar que transformarán la manzana del barrio ubicado al oeste de la ciudad.
“La idea es demoler todo lo edificio que queda de la ex fabrica para dejar el suelo preparado para lotear en el futuro inmediato. Para una segunda etapa está previsto un estudio del suelo del terreno con profesionales de Medio Ambiente para analizar las fosas y los posos”, señaló el secretario de gobierno, Edgardo Figueroa.
En tanto, los escombros de las estructuras serán demolidos para para su reutilización. “Se destinarán para darle mayor solidez a aquellos caminos que se van a ripiar o para la contrucción de veredas o para alguna otra obra”, indicó el funcionario en diálogo con InfoSastre.
Tras cumplimentar con toda la documentación con los herederos y a la espera de algunas cuestiones vinculadas con la sucesión, otro paso importante que dará el Municipio en 2021 será avanzar con los trámites de escrituración de la propiedad.
El predio enlazado entre las calles Maipú, Sargento Cabral, Zeballos y Lisandro de la Torre, se encuentra abandonado desde hace más de 25 años. En ese lugar donde se cocinó la creación de Arcor, funcionó desde 1991 al 1994 la firma “Sastre Golosinas”. Un año antes de su cierre definitivo, un sicario mató a balazos a su último dueño, hecho que nunca fue esclarecido. En 1998 el inmueble fue adquirido en un remate público por un hombre de Sunchales y nunca se le dio un destino específico. En 2006, se demolió la histórica chimenea Sasort que había sido construida con ladrillo.
Un lugar con historia
Un grupo de jóvenes emprendedores tuvo un sueño: crear una fábrica de galletitas y caramelos, lo que nunca imaginaron que años después ese proyecto daría vida a la principal empresa de alimentos de Argentina. Esa fantasía empezó en Sastre, siguió en Tucumán, con una fábrica de cartón y se afianzó finalmente en Arroyito, Córdoba.
Se dice que la historia de Arcor es una historia de amigos que comenzó en Sastre en la década del 40 con los dueños de la fábrica de golosinas denominada Sasort. Los socios de la empresa sastrense estaban interesados en un principio en comprar una máquina que Amos Pagani, un inmigrante italiano radicado en Arroyito, utilizaba para la envoltura de caramelos, pero al conocerlo le propusieron asociarse al nuevo emprendimiento en 1946.
Fue allí que los Pagani conocieron también a un grupo de jóvenes - Mario Seveso (actualmente su nombre está enclavado en una de las chimeneas de la fábrica en Arroyito), Enrique Brizio y Modesto “Tito” Maranzana- que habían sido contratados por Sasort y que previamente habían trabajado para la firma cordobesa Boero y Sebaste, por aquel entonces la mayor fábrica de golosinas del interior. Seveso era mecánico y Brizio y Maranzana, viajantes.
Fulvio Salvador, que tenía apenas 18 años y seguía con su trabajo en Sasort, propuso a los dueños ampliar la escala de la empresa, concentrándose en la fabricación de caramelos y elevando la producción a 10.000 kg diarios, con lo cual se reducirían los costos y se incrementaría la competitividad de la firma.
Los socios de Sasort no aceptaron, pero esta propuesta fue la idea a partir de la cual se creó Arcor a los pocos años. Finalmente, Sasort cesó sus actividades en 1986.
En 1948 los hermanos Pagani se asociaron con Enrique Brizio y con los hermanos Tito, Pablo y Vicente Maranzana para comprar una cartonería en Tucumán. Así nació la Sociedad Industrial del Envase SIDE, de cuya dirección se hicieron cargo Fulvio Salvador Pagani y Pablo Maranzana. Tanto la experiencia de Sasort como la cartonería sirvieron para ir acumulando el capital y la experiencia que hicieron posible la creación de Arcor.
Pocos años después, todos ellos se asociaron con Fulvio Salvador Pagani para fundar Arcor.
Hoy, casi siete décadas después, el Grupo Arcor se transformó en la principal empresa de alimentos de la Argentina, el primer productor mundial de caramelos y una de las empresas de galletas más importantes de Latinoamérica, llegando con sus productos a más de 120 países.
Los fundadores de Arcor.




