La importancia del gateo en el bebé

El gateo muchas veces pasa inadvertida para los padres. Conocé los diferentes tipos y los beneficios. Una nueva propuesta del del especialista en kinesiología deportiva, Juan Pablo Gariglio (M-700).

 Hoy en día es cada vez más frecuente ver que los bebes ya no gatean más, en principio y de manera global por que las madres modernas intentan que sus hijos estén más sanos y por ende limitan o prohíben que toquen el suelo el cual por lo general está lleno de gérmenes y eso en principio parece ser suficiente justificación para poner al bebe en un andador, y dejarlo ahí por horas.

¿Qué es gatear?

   Es el primer movimiento armónico y simétrico con cuatro apoyos que realiza el bebé antes de su desplazamiento bípedo. El gateo es un tipo de movimiento que mejora la coordinación del bebé, que le sirve como etapa de entrenamiento previo a la bipedestación y que le obliga a erguir la cabeza.

   De manera más sencilla diremos que es un desplazamiento cuadrúpedo de un ser bípedo, imitando la forma de locomoción de un animal.

Tipos de gateo

Según Robson P. (1984):

Arrastre: este tipo de desplazamiento es uno de los más utilizados sobre todo al principio. Utilizando solamente los brazos, reptan hacia adelante, arrastrando el resto del cuerpo. Algunas veces se desplazan también hacia atrás.

Gateo típico o estándar: es aquel en que los bebés se posicionan sobre las manos y las rodillas y van cruzando la marcha, es decir cuando avanza la mano derecha, avanza la pierna izquierda, y viceversa, y empieza a formarse una curvatura a la altura de los lumbares. Es la preparación para el patrón de la marcha, donde se mueve una pierna a la vez que se acompaña del movimiento del brazo contrario.

Gateo atípico o de oso: este tipo de gateo es posterior, aparece entre las 48 semanas y el año. Los bebés se apoyan con las manos y los pies, flexionando los  muslos. Importante para la formación de la curvatura lumbar y da mucha estabilidad para obtener posteriormente la bipedestación.

Sentado: se van arrastrando, flexionando y estirando las piernas, mientras se apoyan ligeramente sobre una o ambas manos para impulsarse hacia adelante. Dan pequeños saltitos sentados para ir avanzando poco a poco.

   Estos son algunos de los tipos de gateo más típicos, aunque luego hay variaciones a cada uno de estos y nos encontramos con gateos muy peculiares. Pero hay que dar importancia a que tengan esa intención de querer desplazarse y explorar.

¿Por qué gatear?

   Es el modo natural por medio de la cual el infante conoce, percibe, siente y entiende de manera correcta su entorno así como también empieza a convivir de manera sana con la gravedad.

Beneficios del gateo en bebés

1. El gateo conecta los hemisferios cerebrales y crea rutas de información cruciales para la maduración de las diferentes funciones cognitivas.

2. Desarrolla el patrón cruzado, función neurológica que hace posible el desplazamiento corporal en equilibrio del cuerpo humano. Ese movimiento comprende el del eje de las caderas y el de los hombros. Al gatear se tonifican adecuadamente los músculos que más adelante permitirán que el niño mantenga la columna perfectamente recta cuando esté maduro para poder ponerse de pie.

3. Desarrolla el sistema vestibular y el sistema propioceptivo. Ambos sistemas permiten saber dónde están las partes del cuerpo de uno.

4. Permite el enfoque de los ojos. Al mirar al suelo para colocar la mano o la rodilla convenientemente, el niño enfoca los dos ojos en un mismo punto a corta distancia. Según estudios de optómetras, el 98% de los niños con estrabismo no gatearon lo suficiente de pequeños.

5. El niño siente la tactilidad de la palma que está viendo. Esto tiene una serie de ventajas de manualidad fina que luego influirán en la escritura. Además, al masajear la palma de la mano, ésta envía información al cerebro de dónde está y de las diferentes sensaciones y texturas que siente. También, al gatear el niño apoya su peso en las palmas de las manos y soporta esa tensión en las articulaciones de las muñecas, de los hombros, de la columna vertebral, de los fémures y de las caderas. Así percibe la oposición de la gravedad y aprende a manejarse con ella.
6.    Le ayuda a medir el mundo que le rodea y el niño se adapta al medio. La distancia que hay entre los ojos y la palma de la mano al gatear es una medida fundamental. Con esa nueva medida corporal el niño mide el mundo circundante.

7. Ayuda a establecer la futura lateralización del cerebro (cuando uno de los hemisferios se convierte en dominante y el otro en servidor para no tener que operar ambos a la vez).

8. Ayuda a poder escribir en el futuro. Mediante el gateo se va desarrollando la coordinación óculo-manual. Cuando el niño gatea se establece entre ambos una distancia similar a la que más adelante habrá entre ojo y mano a la hora de leer y escribir.

¿Y qué pasa cuando él bebe no completa el ciclo de gateo?

   El bebe estará más expuesto a sufrir problemas de columna en su edad adulta.  Una consecuencia lógica es el precio que pagamos por ser bípedos, el costo más grande es la presión mantenida que se ejerce sobre nuestros discos intervertebrales cuando estamos en bipedestación. Si no permitimos que nuestro bebé viva esta etapa, estaremos impidiendo el sano y natural fortalecimiento de estos tan preciados discos. Si analizamos un poco este tema desde el punto de vista del reino animal la literatura señala que somos la especie con más problemas de columna en el mundo.

Indagando acerca del andador

   El andador por sí mismo no es malo, sirve de manera satisfactoria como estimulante y como juego para él bebe, es la metodología de utilización de este lo que lo convierte en algo nocivo. Lo que ocurre con el andador es que muchas veces no sabemos dosificar bien el tiempo que nuestros bebes tienen que pasar en él, lo cual obliga al niño a realizar un patrón de locomoción anormal, en el cual él está aprendiendo a desplazarse de manera errónea, ya que en el andador él bebe no ejercita ni la coordinación, ni el equilibrio y tampoco aprende a distribuir bien su peso al moverse sobre sus piernas.

   Estudios recientes de especialistas en el tema determinan que el andador permite al niño desplazarse a una mayor velocidad que la normal alcanzada en esa etapa, la cual indica que cuando el niño se desplace sin el andador no medirá los riesgos de su entorno ya que irá más lento y no podrá tener una buena percepción tempo-espacial.

Conclusión

   Hay que poner entonces especial atención a la hora de dejar que nuestros bebes gateen, si tu principal temor son los gérmenes asegúrate de desinfectar el área y delimitarla. De manera que tú tengas control sobre el entorno donde tú bebe se ejercitara. Trata de que tu bebe este como máximo 30 minutos en el andador, y que cuando este en este lo use como un juguete y no como su manera de desplazarse. Sin más te recuerdo que no hay nada mejor que lo natural.

Juan Pablo Gariglio
Lic. En Kinesiología y Fisiatría (M-700)
Especialista en Kinesiología Deportiva