El fenómeno sucedió ayer por la tarde. Los fuertes vientos causaron la voladura de la cruz de la iglesia, más de 15 techos, postes y árboles. También se registraron daños en Carlos Pellegrini y Los Cardos.
La tormenta destrozó el edificio del CEF en Trebolense.
La fuerte tormenta que pasó ayer por la región provocó serios destrozos en la ciudad de El Trébol y también generó importantes daños en las localidades de Carlos Pellegrini y Los Cardos.
El violento temporal se desató pasada las 18.30, con fuertes ráfagas de viento, intensas precipitaciones y actividad eléctrica. En poco más de media hora, se reportaron 50 milímetros en la segunda ciudad más importante del departamento San Martín.
El suministro eléctrico se cortó en ese momento, pero la ciudad siempre estuvo iluminada por la dantesca tormenta eléctrica. Rápidamente comenzaron los reclamos de las familias. Primero fueron árboles caídos, luego postes y finalmente llegó la voladura del primer techo. Luego otro, y otro hasta contabilizar en la madrugada “unas 17 o 20 casas sin techos”, le dijo el sub Jefe de Bomberos Voluntarios, Danilo Viskovic a este medio.
Desde Protección Civil, se coordinó el trabajo con Bomberos Voluntarios, la policía, los empleados de maestranza y el mismo gabinete del municipio, supervisado en persona por la intendente Natalia Sanchez.
Se trabajó hasta la madrugada desobstruyendo arterias, socorriendo a familias y quitándo árboles caídos en Ruta 13. Una árbol añejo del campo de deportes de Trebolense, fue arrancado de cuajo por los fuertes vientos y cayó sobre el edificio del Centro de Educación Física Nº 41.
Los clubes abrieron sus albergues ante la posibilidad de evacuados, pero aquellas personas que requirieron ayuda, finalmente pidieron ser trasladadas de algún pariente.
El suministro eléctrico, volvió en casi toda la ciudad a la madrugada.
Parte de la cruz de 9 metros en la vereda de la iglesia.
La cúpula de la iglesia
Minutos antes del comienzo de la tormenta, en la parroquia San Lorenzo Mártir, comenzó a realizarse la santa misa de los domingos.
De repente, en el interior de la iglesia se escuchó un estampido. El viento había arrancado la base y la cruz con pararrayos de la cúpula del edificio. Cayó a la vereda, provocando un estruendo.
Pudo ser una tragedia. Una cruz de hierro, con un pararrayos y la base de hierro y bronce, de 9 metros de alto, que históricamente se lució en lo más alto del templo de la ciudad, se desplomó sobre la calle, pegando primero en el techo de la antesala de la iglesia.
Afuera de la parroquia, un pino se desplomó sobre un vehículo produciéndole un daño total. De milagro, no hubo heridos en la ciudad.
Fuente: El Trébol Digital





