Un informe de la Cámara Argentina Fintech ubicó a Santa Fe entre las jurisdicciones con las alícuotas más altas del país en el impuesto a los Ingresos Brutos. El sector advierte que el esquema actual afecta la competitividad y desalienta la inversión.
Fintech mandaron al frente a las provincias: Santa Fe, la que más cobra por Ingresos Brutos.
La Cámara Argentina Fintech presentó los resultados del estudio Mapa de presión fiscal a la digitalización de la economía, un relevamiento que analiza el impacto del Impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB) en las empresas tecnológicas financieras del país. El informe revela profundas disparidades entre las provincias y advierte que Santa Fe se encuentra entre las que aplican las tasas más elevadas, junto con La Pampa.
Según el relevamiento, una empresa fintech paga en promedio una alícuota del 6,4% en concepto de IIBB, muy por encima de los niveles que enfrentan otros sectores como Comercio o Servicios, cuyas tasas se ubican entre el 3% y el 5%.
En el caso santafesino, la carga llega al 9%, lo que coloca a la provincia en el tope del ranking nacional. Además, existen regímenes especiales -como en Córdoba, Jujuy y la propia Santa Fe- que, bajo el objetivo de precisar la actividad de las compañías, terminan incrementando la presión tributaria sobre el sector.
El informe advierte que esta situación afecta la competitividad, eleva los costos de los servicios financieros y reduce el acceso al crédito, especialmente para consumidores y PyMEs.
“La estructura tributaria actual limita el desarrollo de la economía digital y afecta tanto a empresas como a usuarios. Necesitamos avanzar hacia un marco fiscal que fomente la formalización y el acceso al crédito”, señaló Mario López, presidente de la Cámara Argentina Fintech.
Tres ejes para un cambio
El estudio propone tres líneas de acción para avanzar hacia un esquema más justo y eficiente:
-Reducir la presión tributaria del sector, alineando las alícuotas con las de servicios convencionales.
-Armonizar la normativa entre provincias, mediante un régimen nacional consensuado.
-Simplificar el marco regulatorio, reduciendo la complejidad administrativa y los costos de cumplimiento.
La Cámara destacó que un sistema fiscal más equilibrado permitiría bajar los costos financieros, impulsar la inclusión digital y favorecer el crédito a PyMEs y emprendedores.
“La evidencia empírica es el punto de partida indispensable para diseñar políticas fiscales que acompañen el desarrollo tecnológico y promuevan la competitividad de la economía digital argentina”, concluyó la entidad.
Fuente: ECOS365





