Una nueva columna de opinión de Info-Plus. “Los argentinos deben solidarizarse entre sí”, dice José Miguel Galetto.

Por José Miguel Galetto
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Dejo de lado las propuestas de los candidatos a presidente, para reflexionar sobre cuál debe ser la actitud del pueblo cualquiera sea el resultado. Y lo hago desde el vamos citando al líder de los derechos civiles estadounidenses M.Luther King: “Para tener enemigos no hace falta declarar una guerra; solo basta decir lo que se piensa”. Respeto a quienes piensen distinto. Y abogo por la amistad como medio de democratizar la sociedad, porque no se trata sólo de un cambio de nombres y (tal vez) de políticas. Es que los argentinos están divididos y no sólo económicamente.
Sin excluir el disenso, para superar ese karma que se recibe como herencia hay que tomar distancia entre las palabras y los hechos, entre los ideales y la realidad. ¿Por qué? Porque se puede seguir tropezando con una confrontación irracional, sin razón, que alimenta la desconfianza al comenzar un nuevo ciclo. Una cosa es quienes nos van a gobernar, quizás con las mejores intenciones. “Es lo que hay”. Pero otra cosa es el esfuerzo “mental” que debe hacer la sociedad civil para no perjudicarse.
¿Cómo? Con respeto mutuo, honestidad, humildad y solidaridad en la convivencia diaria. La labor de las ONG. que nuclea voluntarios van proliferando para ayudar a los marginados e indigentes. A ellas deben agregarse las organizaciones barriales, juntas vecinales y pequeñas agrupaciones de ayuda a quienes padecen discapacidades, tristezas por no verse integrados y a los que menos tienen. ¿Qué es poco y no alcanza? Para restaurar la confianza entre sí, es mucho. Es indispensable diría.
A eso me refiero cuando digo que es preciso colaborar con una Reforma Social y Cultural. Lo privado debe priorizarse y no esperar de lo público para salvar falencias. Los expertos dicen que el ser humano es un ser que adolece de excesos y carencias. Son los dos polos inevitables. Al parecer provienen de 1) el exceso de prejuicios y 2) de la carencia de reflexión. ¿Se entiende? Es cómo decirlo distinto, exceso de desconfianza y carencia de educación y cultura. A esta altura para la Argentina no tiene más disculpas: debe asumirse (y sumarse) los valores morales y la ética en Las Relaciones Humanas de la sociedad argentina para salir del desencanto. Repito: los gobiernos deberán eliminar la corrupción. Los argentinos deberán esforzarse por ser mucho más unidos como pueblo fronteras adentro.
Como dijo el Pte. de Francia, No Resignarse a seguir con el estilo de vida de un pueblo que ha sido víctima del terrorismo. Si viviera Luther King no habría podido excluir la guerra como forma de crear enemigos. Pero mientras se trata de espantar a un enemigo por momentos invisible, perseverar con la cultura francés, el arte, la música, la generosidad, la hospitalidad. Y cantar- como lo hicieron ya- “La Marsellesa”, la marcha revolucionaria triunfal de 1789 por Igualdad-Libertad y Fraternidad. Lástima que no “sentimos” ni cantamos el himno.
Es un ejemplo para nosotros, que no nos declararon la guerra armada, pero que pareciera la emulamos con peleas y desencuentros intestinos. Que nos quede claro: no habrá gobierno eficiente si la comunidad argentina no revaloriza la empatía (poniéndose en el lugar del otro) y perfecciona la educación. No nos resignemos.