Las materias primas alcanzaron máximos históricos que, si bien habrá que ver si se mantienen en el tiempo, alteran los planes locales.
Cómo impacta la guerra en el precio de alimentos, petróleo y gas.
La fuerte suba de las materias primas por la invasión rusa a Ucrania sumará un frente más de tensión a la desbocada inflación argentina. Se espera que haya aumentos en la canasta básica de alimentos y un fuerte impacto en los combustibles.
Respecto a los precios en supermercados, desde la Secretaría de Comercio Interior venían trabajando en un esquema que buscaba “desacoplar los precios internacionales de la mesa de los argentinos”, y se aceleraría su puesta en marcha ante la nueva coyuntura.
El trigo subió 5% en la última jornada, acumulando una variación del 50% en seis meses para alcanzar los u$s340 la tonelada, el valor más alto en nueve años y medio. Argentina es exportadora de este cereal, lo que podría provocar un incremento en el precio de la harina, y por ende en el de las pastas y el pan.
Para hacerle frente, el Gobierno insiste con armar un fideicomiso similar al que ya rige para el sector aceitero para que el valor local de la bolsa de harina sea en parte subsidiado por los exportadores. El sector agropecuario ya manifestó su rechazo a esta posible solución.
Por su parte el maíz, que ya subió un 30% en los últimos meses, tocó su máximo el jueves, y como es el principal alimento del ganado, se espera que impacte en el precio de la carne y de la leche. También la respuesta oficial es el armado de un fideicomiso similar. Cabe recordar que en enero la suba de precio de los alimentos fue del 4,9%, un punto más que el promedio, y ahora se teme que vuelva a ser altísima.
También se sigue de cerca la evolución del petróleo, que había alcanzado los u$s100 cuando se desató el conflicto, pero tras la orden del presidente norteamericano Joe Biden a las petroleras de no subir los valores, y la sugerencia de echar mano a reservas estratégicas de crudo de Estados Unidos, el mismo volvió a los u$s90.
Más allá de esto, el golpe a Argentina es importante, porque el valor del combustible en surtidores está atrasado como mínimo un 30% en relación a los precios internacionales (más allá de que el último martes YPF subió un 9%). Peor es el panorama del gas, y algunas voces advierten que habrá que pagar hasta cinco veces más para importarlo. Todo esto supondrá un incremento en los subsidios, cuando el Gobierno negociaba con el FMI una baja, o un fuerte traslado a precios, o bien una combinación de ambas medidas.
Por lo pronto, productores nacionales señalan que si no se soluciona esa tensión puede haber desabastecimiento porque existen desincentivos para producir para el mercado doméstico. Si esto ocurre, habrá que importar y pagar precios internacionales.
Por: Ecos365