La dueña de la marca Paty acaba de pedir la apertura de un procedimiento preventivo de crisis. Es para una de sus plantas, emplazada en la localidad de Baradero.

   El grupo alimenticio brasileño Brazil Foods (BRF), profundizó la crisis que atraviesa su controlada argentina Qiuckfood, que está a punto de despedir casi 200 trabajadores de la planta, que opera en la localidad bonaerense de Baradero.

   La empresa, dueña de la emblemática marca de hamburguesas Paty, acaba de solicitar ante el Ministerio de Trabajo de la Nación, la apertura de un procedimiento preventivo de crisis para poder encarar un plan de reducción de personal y de actividades en ese establecimiento.

   La empresa -que controla casi dos tercios del mercado de hamburguesas en el país, a través de Paty y GoodMark, y alrededor de un tercio del mercado de salchichas, con las marcas Vieníssima y Hamond-, viene sufriendo fuertes pérdidas y en la actualidad opera con patrimonio neto negativo.

   En ese marco, envió un comunicado al ministerio a cargo de Jorge Triaca solicitando acogerse a ese proceso "en los términos del Título III, Capitulo 6 de la Ley Nº 24.013 Nacional de Empleo y normas reglamentarias y complementarias".

   Este capítulo de la Ley de Empleo obliga a las empresas a encarar un procedimiento preventivo de crisis antes de despedir o suspender personal por razones de fuerza mayor, causas económicas o tecnológicas, según la proporción de trabajadores afectados.

   A partir de iniciado el trámite en Trabajo, ahora Quickfood debe fundamentar su solicitud, ofreciendo todos los elementos probatorios que considere pertinentes.

   Y dentro de las 48 horas de efectuada la presentación, el Ministerio dará traslado a la otra parte, en este caso al gremio, y los citará a una primera audiencia, que seguramente se llevará a cabo la semana próxima.

   En ese lapso y hasta la conclusión del procedimiento de crisis, Quickfood no podrá ejecutar los despidos o suspensiones y los trabajadores no tendrán chances de ejercer la huelga u otras medidas de acción sindical.

De prever más producción a la crisis

   El escenario del conflicto, la planta de Baradero, fue sede de un acto de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner a mediados de 2015 cuando inauguró la ampliación de la planta de fiambres y salchichas.

   En ese momento, la empresa se comprometió a sumar 60 nuevos empleados y producir 400 toneladas más por mes de jamón y paleta, 50 toneladas adicionales de mortadela y 300 de salchichas.

   Sin embargo, en los primeros días de enero, las instalaciones se convirtieron en escenario de una fuerte disputa entre los ejecutivos y el personal. Es más, el 2 de enero hubo una asamblea de todos los trabajadores de la firma en la cual se informó sobre la decisión del grupo brasileño de despedir a 200 de los 450 operarios de la planta.

   La intención de las autoridades de la firma es eliminar, en su totalidad, uno de los turnos de producción de salchichas, que ahora deberá suspender por lo menos hasta concluir con o sin éxito el procedimiento preventivo.

   La situación se enmarca en la crisis que atraviesa la empresa, en un contexto de negocios que se observa complicado para casi toda la industria de la carne local.

   De hecho, BRF le viene girando fondos a su controlada local para sostener sus actividades y evitar su quiebra. El último giro fue en noviembre pasado, por u$s49,7 millones mediante una oferta de aporte de capital en forma irrevocable y a cuenta de futuras suscripciones de acciones.

   De hecho, en los últimos nueve meses del año pasado, la pérdida acumulada de Quickfood llegó a los $244 millones, contra $330 millones de igual período de 2016.

   En el país, Quickfood se dedica a la elaboración y comercialización de alimentos procesados, refrigerados y congelados de marca, como las hamburguesas, fiambres y vegetales y salchichas, además de poseer una planta frigorífica.

   Hasta ahora, la marca dueña de “Paty” ha venido sobrellevando el problema con aportes de su controlante, ya que el año pasado también se vio afectada su operación, cerrando un balance con pérdidas por $463 millones.

   Pero no todo ha sido negativo para Quicfood. El año pasado llegó a ventas por $5.060 millones, una cifra 35% superior a la registrada en 2015.

   Fueron 70.642 toneladas de productos elaborados, lo que marcó un incremento del 9% respecto de 2015. Por su parte, la faena vacuna fue de 149.073 cabezas, un aumento de 5.388 cabezas contra el ejercicio anterior.

   Estas cifras positivas contrastan por el fuerte aumento del costo de las mercaderías vendidas que se incrementó en 40%, pasando a representar el 88% de las ventas.

   Para este año, las perspectivas de la empresa pasan por la recuperación de la rentabilidad y de los márgenes del negocio, de la mano de una mayor estabilidad en el precio de los insumos y de una "recuperación prevista en el consumo interno".

   Además, se explica que "el incremento de los reintegros a la exportación de carne vacuna y su ampliación a los procesados cárnicos a principios de 2017 hacen vislumbrar una mejora en los márgenes de la exportación".

   En cuanto a su estructura en el país, la compañía cuenta con tres plantas industriales ubicadas en las localidades de San Jorge, Arroyo Seco (Santa Fe) y Baradero (Buenos Aires), y se especializa en la faena de bovinos, exportación de cortes frescos y elaboración de hamburguesas, salchichas, fiambres y alimentos congelados.

Fuente: iProfesional.com