El grupo local festejó su primer aniversario y presentó una versión de “La Burrita”. Fue grabado con imágenes de cada integrante de la banda tocando desde su casa. “Uno necesita estar tocando”, admitió el bajista Federico Cáneva.
En medio de la cuarentena, Chichi y los Chéveres lanzaron un video.
El aislamiento obligatorio por el coronavirus ha generado que muchos ponen a volar su imaginación y se inspiran para componer. Se sienten relajados cerca de sus seres queridos y dedican parte del encierro para componer y compartir su música en medio de la crisis que atraviesa el mundo entero por la pandemia del Covid-19.
Al igual que cientos de músicos solistas y bandas, “Chichi y los Chéveres” cumplió su primer año y para celebraron con todos sus seguidores, lanzó el video grabado virtualmente de “La Burrita” en redes sociales, un clásico de la cumbia colombiana con arreglos y adaptaciones particulares del grupo. Ahí se pueden ver a cada uno de sus integrantes cantando y tocando desde sus casas para no romper la cuarentena social que decretó el Gobierno ante el avance del nuevo virus.
“Para todos los que somos músicos, estar encerrado y no poder contactarnos físicamente es todo un desafío. Muchos de nosotros compartimos agrupaciones, distintas formaciones y teníamos ganas de participar y hacer algo, generar temas y estar en movimiento”, señaló Federico Cáneva en diálogo con InfoSastre y confesó: “uno necesita estar tocando y estar en contacto con la gente”.
La presentación oficial de la banda fue el 13 de abril de 2019, para una cena show a beneficio de proyecto Diógenes. El grupo está conformado por los sastrenses Emanuel Astegiano, Emanuel Calcaterra, Federico Cáneva, Alex Compagnucci, Guillermo Márquez, Ezequiel Mensa y “Pupi” Mondino, de María Juana.
Sobre el complejo proceso de armado, que se extendió durante unas tres semanas, el bajista de la banda que cuenta con un repertorio de canciones latinoamericana bailables, remarcó que querían transmitir un poco la idea de la alegría de bailar y mantener el espíritu. Fue así como surgió la base rítmica y se le fue agregando la percusión, el bajo, guistarras y, por último, las voces.
“Es una época donde se ha democratizado mucho la producción muscial, hay tecnología que te permite grabar con muy buena calidad, sin demasiado despliegue. Algunos utilizaron su computadora con una placa de audio y otros se filmaron tocando con el celu y después se editó todo”, explicó Cáneva que destacó la participación del joven estudiantes de cine, Francisco Novasio en la edición y compaginación de las imágenes.
“Al no poder trabajar, uno se reconfigura y le busca la vuelta para generar contenidos, ponerse a estudiar e investigar y hacer cosas”, reveló el reconocido músico.