Tres juveniles de Atlético Sastre dan el salto a AFA
Dante Baroni, Mateo Bonancea y Francisco Forlini dejaron la “AKD” para continuar sus carreras en Unión, Colón y Atlético Rafaela. Ulises Mansilla destacó sus condiciones y el proceso formativo que les permitió llegar preparados al desafío.
Ulises Mansilla, coordinador de Inferiores, analizó las salidas de Dante Baroni, Francisco Forlini y Mateo Bonancea, y destacó el proceso formativo del club.
El fútbol juvenil de Atlético Sastre atraviesa una etapa de crecimiento y tres de sus jóvenes talentos ya dieron un paso importante en sus carreras. Dante Baroni, Mateo Bonancea y Francisco Forlini dejaron la institución para incorporarse a clubes que compiten en las categorías juveniles de AFA, luego de un proceso que incluyó minutos en inferiores, Reserva y Primera.
Ulises Mansilla, uno de los coordinadores de las categorías Infantiles de la “AKD” junto a Néstor Dell’Orto, consideró que las partidas representan “bajas sensibles”, aunque también una señal positiva del trabajo que viene desarrollando el club en la formación de futbolistas.
“Está bueno poder dar ese lugar a aquellos que vienen por detrás, tratar de posicionar chicos de Séptima en Quinta y seguir haciendo ese paso hacia arriba”, explicó.
Los tres jugadores pertenecen a la categoría 2008/09 y tendrán ahora la posibilidad de continuar su desarrollo en estructuras de mayor exigencia. Baroni se incorporó a Unión de Santa Fe para jugar en Sexta de AFA; Bonancea se sumó a la Cuarta de Colón y, con 17 años, también jugará en Reserva de Liga; mientras que Forlini continuará en Atlético Rafaela, en Sexta división de AFA.
Baroni, un volante con visión de Primera
Mansilla, quien integró el cuerpo técnico de Gabriel Heinze en Vélez y director del Departamento de Scouting en la entidad de Liniers, recordó que desde el comienzo observaron características diferentes en cada uno de los juveniles. En el caso de Dante Baroni, rápidamente identificaron el potencial para desempeñarse como volante central.
“Lo vimos enseguida como un volante central, con un potencial muy grande en Primera”, señaló. Su crecimiento, sin embargo, estuvo condicionado por algunas lesiones que sufrió durante el proceso, en parte por el salto acelerado que realizó desde Quinta hacia la máxima categoría.
El cuerpo técnico trabajó especialmente en su desarrollo físico. Con el acompañamiento familiar y profesional, Baroni incorporó el trabajo de un nutricionista y realizó entrenamientos complementarios. Además, Atlético Sastre aumentó la carga de trabajo de los juveniles, pasando de sesiones de una hora a entrenamientos de dos horas diarias.
Desde lo futbolístico, Mansilla destacó su capacidad para jugar como cinco en un sistema 4-3-3, acompañado por dos internos. “Tiene buen pase filtrado, buen pase de salida, pase largo y visión de juego”, describió. El objetivo durante su etapa en Sastre también estuvo puesto en que incorporara mayor agresividad, no solamente en los duelos físicos y defensivos, sino en su manera de jugar.
Ese crecimiento se trasladó a Primera, donde Baroni comenzó a ganar protagonismo. En Quinta, además, su presencia era determinante: “Cuando él andaba, la Quinta funcionaba. Manejaba los tiempos e iniciaba de atrás”, explicó Mansilla.
Forlini, velocidad y desequilibrio
Francisco Forlini, también categoría 2009, tomó otro camino. Atlético Rafaela se interesó en sus condiciones y ahora afrontará el desafío de jugar en Sexta de AFA. El coordinador de la "AKD" lo definió como un jugador desequilibrante, con un muy buen uno contra uno y una velocidad que marca diferencias.
Uno de los aspectos que trabajaron especialmente fue la finalización. Según explicó el coordinador, Forlini muchas veces tomaba decisiones a la misma velocidad con la que se desplazaba, pero no siempre resolvía de la mejor manera: podía centrar cuando debía rematar o pasar cuando tenía que finalizar.
También debió aprender a controlar la ansiedad por atacar. “Cada vez que el equipo recuperaba la pelota él tenía que atacar”, describió Mansilla, quien explicó que el juvenil muchas veces realizaba esfuerzos innecesarios cuando el juego se desarrollaba por el sector opuesto.
Con el tiempo logró administrar mejor esa energía y se transformó en un jugador especialmente determinante cuando ingresaba en los últimos 20 o 25 minutos. Incluso en su último partido ante Atlético San Jorge llegó a desempeñarse como lateral derecho, una posición en la que se sintió cómodo al poder recibir de frente y aprovechar su velocidad para llegar a zonas ofensivas.
Mansilla recordó especialmente una jugada en la que Forlini desbordó y asistió para un gol de cabeza de Augusto Bustamante: “Fue fantástico ese gol”. Ahora, en Rafaela, tendrá una nueva oportunidad para seguir desarrollando esa característica, especialmente a través de la competencia diaria.
Bonancea, la gambeta como principal arma
El tercer salto es el de Mateo Bonancea, quien se incorporó a la Cuarta de Colón de Santa Fe y, con 17 años, tendrá además la posibilidad de jugar en Reserva de Liga. Mansilla lo definió como un wing habilidoso, técnicamente muy bueno y capaz de salir para ambos perfiles. Puede desempeñarse como extremo, interno, enganche clásico o media punta.
A diferencia de Forlini, su principal virtud no está relacionada con la velocidad o la potencia física, sino con “la gambeta y la habilidad”.
En su caso, el desafío estará principalmente en el aspecto físico. Mansilla remarcó que deberá ganar capacidad para soportar el rigor de partidos de 90 minutos y sostener la intensidad durante todo el encuentro.
“No es que por crecer en lo físico va a dejar de ser menudo. El hecho está en poder soportar el rigor”, explicó. Para el coordinador, ese proceso requiere mucho más que trabajo en el gimnasio: implica entrenar de manera diferente, alimentarse correctamente, ordenar horarios y adquirir hábitos que permitan acompañar el crecimiento deportivo.
La competencia de AFA como motor de crecimiento
Mansilla consideró que el paso por clubes de AFA significará para los tres juveniles una experiencia determinante. Según su experiencia, muchos chicos que dejan el pueblo para incorporarse a estructuras de AFA regresan después de seis meses o un año con cambios importantes. El factor decisivo, explicó, no es solamente la alimentación o la calidad de los entrenamientos, sino el orden y la disciplina cotidiana.
“Comer siempre al mismo horario, entrenar al mismo horario, ser metódico, tener un orden y alimentarse para, junto con el entrenamiento, hace que el crecimiento en estas edades sea tremendo”, señaló. En ese sentido, consideró que los tres necesitaban aprovechar la oportunidad cuando apareció.
Atlético Sastre abre las puertas a nuevos talentos
La salida de Baroni, Bonancea y Forlini no significa el cierre del proceso de formación, sino todo lo contrario. Mansilla sostuvo que Atlético Sastre mantiene abiertas sus puertas para que captadores y clubes de AFA puedan observar a sus jugadores.
El objetivo planteado desde el comienzo fue preparar a las categorías 2008, 2009 y 2010 con una pretemporada de Primera y minutos acumulados en Quinta, Reserva y la máxima categoría.
“Estar a la altura no significa que queden, pero sí que puedan mostrarse y mostrar lo que tienen”, explicó. La intención es que los futbolistas lleguen a una prueba con una preparación conceptual y física suficiente para afrontar una práctica en cualquier club de AFA.
Un proceso que también se refleja en los resultados
El crecimiento no se limita a las transferencias. Mansilla realizó un balance positivo del Apertura de Inferiores, donde Atlético Sastre terminó segundo o tercero, a dos puntos del líder, dentro de las categorías puntuables.
El resultado tiene un antecedente: el año pasado la institución también había finalizado segunda en la general. Para el coordinador, sostener la competitividad pese al recambio generacional demuestra que existe un proceso formativo consolidado.
En Quinta, además, se trabaja con jugadores que ya tuvieron participación en Primera, mientras que otros juveniles comienzan a sumar minutos en Reserva.
Entre ellos aparece Agustín Flores, en quien el cuerpo técnico deposita expectativas y al que buscan preparar para soportar la exigencia física de Reserva y Primera.
La Novena también dejó buenas sensaciones, con una categoría muy competitiva en la que la mayoría de los jugadores son 2014, pese a que la división se conforma con chicos 2013 y 2014. Incluso comenzaron a incorporarse futbolistas 2015 y 2016 para que puedan familiarizarse anticipadamente con el fútbol de cancha de once.
La Séptima, por su parte, también mostró una evolución importante. Se trata de una categoría que históricamente había tenido dificultades para competir, pero que en el último torneo alcanzó 28 o casi 30 puntos, después de temporadas en las que apenas había conseguido una o dos victorias.
El trabajo compartido con Quinta, donde los más chicos entrenan y juegan con futbolistas de mayor edad, fue uno de los factores que Mansilla identificó como determinante para ese crecimiento.
El proceso también está respaldado por estadísticas. Atlético Sastre cuenta con registros de Primera, Reserva y Quinta, tanto a nivel colectivo como individual, con datos sobre minutos, partidos, tarjetas y participación de cada futbolista.
La salida de Baroni, Bonancea y Forlini hacia Unión, Colón y Atlético Rafaela aparece así como mucho más que tres bajas para Atlético Sastre: es la confirmación de que el trabajo de formación comienza a abrirles a los juveniles de la “AKD” las puertas del fútbol de AFA.
De cara al próximo semestre, Atlético Sastre continuará dándole rodaje a jóvenes promesas como Perfumo, Parola, “Peche” Oitana y Agustín Flores en las categorías superiores.






