SiloSiembra revoluciona la ganadería con su sistema Hidropónico

El director de Tecnología de la firma, Rubén Moser, presentó los avances del módulo Agroindustrial. El desarrollo produce 1,5 toneladas en 10 días, independiente del clima, con alta proteína y digestibilidad. Una solución sostenible, rentable y 100% nacional que ya despierta interés internacional.

SiloSiembra lanza un sistema solar e hidropónico que convierte semillas en proteína animal con máxima eficiencia.

   En el campo experimental ubicado al noroeste de la ciudad de Sastre, SiloSiembra ultima los detalles para la presentación de la nueva generación de su sistema de Forraje Verde Hidropónico (FVH), un módulo automatizado que no solo se consolida como una alternativa innovadora para la producción ganadera, con un enfoque eficiente, innovador, sostenible y altamente rentable.

   El novedoso desarrollo, impulsado por Fulling Energy y el Grupo Pentre Renovable, no solo está en el proceso hidropónico, sino también en su independencia energética, gracias a la alianza estratégica con Fulling Energy, la firma responsable de desarrollar los kits solares que permitirán que los equipos funcionen con “consumo energético cero”.

   El módulo, totalmente autónomo, permite fabricar pasto fresco de alto valor nutricional durante todo el año, sin depender del clima y con un mínimo uso de agua. En diálogo con InfoSastre, el director de Tecnología de la empresa, Rubén Moser, explicó que el proyecto comenzó hace tiempo con un objetivo claro: “mejorar la nutrición animal siendo sustentables, económicamente rentables y dependiendo menos de los factores climáticos, dándole más independencia al productor”. Para eso, retomaron tecnologías de FVH que existen hace más de 20 años en el mundo, pero que hasta ahora no habían logrado escalar por los altos costos y la demanda intensiva de mano de obra.

   Moser detalló que el equipo de SiloSiembra logró un avance decisivo: “Encontramos un método que baja drásticamente la mano de obra, casi un 90%. Automatizamos todo el proceso, que era lo que encarecía el sistema”. Esa automatización total, explicó, convierte al módulo en una unidad capaz de producir una tonelada y media de alimento con apenas una hora diaria de trabajo del usuario entre siembra y cosecha.

Una tecnología madura, reinventada

   Aunque el forraje hidropónico no es nuevo -“ya tiene más de 20 años en el mundo”, aclara Moser-, su adopción masiva siempre se vio limitada por altos costos operativos, especialmente por la intensiva mano de obra que requería. “Antes, producir FVH era un trabajo casi artesanal, delicado como cuidar a un bebé.

   El principal obstáculo de los sistemas hidropónicos tradicionales -el tratamiento manual y permanente de la semilla- quedó resuelto. “Era un proceso desgastante: había que enjuagar, clorar, airear, ya que la semilla es un ser vivo, cualquier exceso o falta arruinaba la germinación. Todo eso hoy lo hace el módulo, con un algoritmo que detecta riesgos, controla temperaturas y aplica el tratamiento necesario como si fuera un ‘antibiótico interno”, explicó.

   El módulo SiloSiembra trabaja bajo condiciones controladas dentro de invernaderos y puede escalarse en cantidad: uno, diez, cien, según el sistema productivo. Cada unidad posee cinco niveles de cultivo y bandejas de 3 metros, donde se procesan entre 180 y 190 kilos de semillas -principalmente trigo, maíz, avena y cebada- para obtener cerca de 1.500 kilos de biomasa fresca en ciclos de entre 10 y 12 días.

Alta proteína y digestibilidad

   Según Moser, el valor del FVH es contundente: “Lo que producimos es proteína”. “Entre las variedades utilizadas -trigo, maíz, avena, cebada- Moser no duda: “La vedette es el trigo. Tiene el mejor comportamiento, la mejor conversión y la proteína más alta”. De hecho, la proteína del trigo salta del 14% en grano seco al 25% tras la germinación, con 92–93% de digestibilidad. Logramos una eficiencia del 270% en proteínas”. Esto se traduce en animales más sanos, con mejor conversión y menor riesgo digestivo que con proteínas tradicionales como la soja”, resumió.

Escalamiento y expansión internacional

   SiloSiembra ultima los destalles para el lanzamiento oficial del modelo A713, que incorpora las innovaciones más recientes. La presentación oficial será en diciembre.

   El sistema es modular y escalable, es de 3 x 0,80 x 2,40 metros con 10 bandejas, que permite cultivar hasta 190 kilos de semilla simultáneamente, generando 1,5 toneladas de forraje en solo 10 días.

   Cada unidad cuenta con telemetría en tiempo real, identificación única y una app que permite al productor monitorear cultivos, costos y rendimientos desde su celular.

   Gracias a la tecnología hidropónica y a su diseño vertical en cinco niveles, ocupa el 2% del espacio que requeriría un campo tradicional y consume 95% menos agua, que la producción de pasto a campo y elimina el impacto de sequías, heladas o excesos de lluvias. “Permite trabajar con energía solar, lo que lo vuelve carbono positivo: secuestra más CO₂ del que emite, gracias a su bajo consumo energético y a la posibilidad de operar con paneles solares”, explica Moser. Además,

   “El objetivo es que el productor tenga alimento fresco todos los días sin depender de la red eléctrica. Es un sistema sostenible en todo sentido”, destacó el director de tecnología.

La intendente Mary Brunazzo y el senador Esteban Motta recorrieron las instalaciones del campo experimental de SiloSiembra.

De Sastre al Mundo

   Tras presentar un primer prototipo en AgroActiva, SiloSiembra recibió interés internacional y la proyección del proyecto excede lo local. “El interés es muy grande. Ya estamos en conversaciones con productores de España, Italia y México”, reveló. Aunque inicialmente tenían pedidos para entregar entre 60 y 70 equipos, decidieron postergar las entregas para incorporar mejoras tecnológicas que elevaran la calidad del producto final.

   “Queremos que cada módulo que salga sea una fábrica de proteínas confiable, robusta y fácil de usar”, sostuvo. Y agregó: “La meta es fabricar todo localmente. Solo los componentes electrónicos son importados; el resto es 100% nacional, y eso generará empleo en la región”.

Un modelo ganadero del futuro

   Moser cerró con una visión clara: “Esto no reemplaza al campo, lo complementa. El FVH es el ‘pegamento’ nutricional que une la dieta del animal, especialmente en etapas de crecimiento donde la proteína es clave. Y lo hace de forma rentable, sostenible y predecible”.

   Con su campo experimental ya operativo y el lanzamiento inminente del A713, SiloSiembra no solo alimenta animales: siembra el futuro de la ganadería.