La producción agrícola tiene pronóstico tormentoso

La cosecha 2016/17 corre serio riesgo de no alcanzar el récord que se proyectaba a inicios de la campaña gruesa.

   Las lluvias que siguen cayendo en el corazón productivo argentino tendrán un impacto directo en la producción agrícola 2016/17, que aún nadie se anima a estimar pero la mayoría de las entidades y analistas que permanentemente siguen la evolución de los cultivos, ya descartan.

   En concreto: de los pronósticos de cosecha récord formulados a inicios de la campaña gruesa, ahora se pasó a un panorama de tormenta también para los cultivos, principalmente para la soja, que vería recortada en varias millones de toneladas su producción final.

Cálculos

Según el analista del mercado de granos Pablo Adreani, es posible que la producción de la oleaginosa retroceda a 50 millones de toneladas por las inundaciones. El economista Salvador Di Stefano también señaló recientemente que no habrá cosecha récord, porque hay una "catástrofe climática" y ubicó su cálculo final en torno a 53 millones de toneladas, y todo antes de las últimas lluvias.

   La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, en su último informe nacional, sostiene que aún quedan por sembrar un millón de hectáreas en condiciones adversas por el clima: con excesos hídricos al norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe; pero con falta de agua al sur bonaerense. El valor no es menor: cinco por ciento de la intención total de siembra.

   Esta entidad asegura que “las implantaciones de soja están muy atrasadas por las continuas lluvias”, mientras que “también están los lotes que fueron cultivados antes de las precipitaciones; muchos quedaron con severos problemas de implantación por el efecto de planchado y de los anegamientos que sufrieron. La resiembra de estos sigue en suspenso”. Asimismo, “hay cuadros sembrados tempranos que fueron afectados por demasiados días de anegamientos. Se observan en ellos síntomas de anoxia y extensos manchones desprovistos de plantas”.

Alerta

   Por eso, para la GEA hay medio millón de hectáreas que podrían sufrir algún tipo de problema. Si se perdiera toda la soja implantada allí, la cosecha como mínimo ya estaría cayendo en 1,5 millones de toneladas, tomando un rinde promedio de 30 quintales por tonelada.

   La más complicada es la zona núcleo que es, a la vez, la principal productora de soja. Por eso, en su informe para esta región, la GEA señaló: “Los cultivos en alerta roja por la sobrecarga de agua”.

   Los problemas se concentran fundamentalmente en Santa Fe. De acuerdo al Panorama Agrícola Semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que la semana pasada achicó en 300 mil hectáreas su pronóstico de siembra de soja, el 80 por ciento del centro-norte de esa provincia presenta excesos hídricos.

   El informe semanal de estimaciones agrícolas del Ministerio de Agroindustria, en tanto, señala que la zona de Rafaela acumula hasta 500 milímetros en solo tres semanas, lo que impide finalizar la siembra de lotes pendientes a la vez que “las sojas en suelos sobre saturados, con encharcamientos o agua en superficie, comienzan a mostrar manchones amarillentos, estimándose que habrá pérdidas de variable magnitud -según zonas- y en función del tiempo de permanencia de la anoxia que sufren los cultivos en estas condiciones”.

   Asimismo, en Venado Tuerto hay pérdidas por anegamientos y hay superficie de segunda sin sembrar por problemas de pisos: se estima que puede promediar un cinco por ciento de la misma.

Fuente: AgroVoz