¿Cuál es la mejor manera salir a caminar: después de comer o cenar?

La ciencia desvela cómo hacerlo para aprovechar sus enormes beneficios. Un poco de ejercicio físico después de la comida o la cena ha demostrado ser una estrategia eficaz para reducir los niveles de azúcar y controlar el peso.

¿Cuál es la mejor manera salir a caminar: después de comer o cenar?

   Caminar es un ejercicio imprescindible si entre tus objetivos se encuentran potenciar la condición física de base, mejorar la salud y perder un poco de peso. Y es indispensable sobre todo si nos encontramos en ese punto en el que tenemos claro que queremos pulir nuestro estilo de vida a base de incluir un poco de actividad física y adherirnos a una dieta equilibrada.

   En cualquier caso, independientemente de la finalidad, tenemos que saber que calzarnos las zapatillas para salir a caminar tiene asociados innumerables beneficios ya que mejora la respuesta muscular y la salud ósea, disminuye los niveles de colesterol y de glucosa, contribuye al control de la presión arterial, mejora la función respiratoria y la función intestinal y, para una estrategia de pérdida de peso, incrementa el consumo de calorías y facilita el adelgazamiento.

   No obstante, en ocasiones surge la duda en relación a cuándo es mejor incorporar el ejercicio, en este caso caminar, entre nuestras rutinas habituales. Por definición, independientemente de los que pueda asegurar la ciencia o determinados expertos, el mejor momento del día para moverte es cuando se puede. De nada sirve que alguien se empeñe en planificarse el entrenamiento si coincide con el horario de trabajo, con la asistencia a clases, con el cuidado de hijos o familiares o con cualquier otro tipo de obligación.

Cómo y cuándo caminar para optimizar los beneficios

   Si nos preguntamos si hay una forma o momento más idóneos para potenciar los beneficios de caminar, tenemos que saber que, en el primer caso, siempre es mejor caminar a un ritmo moderado, el tiempo recomendado y con una frecuencia regular, mientras que en el segundo es más complicado de asegurar.

   Por ejemplo, mucho se ha especulado en los últimos tiempos sobre la mejor hora para hacer ejercicio y lo primero que hay que decir es: depende. Una investigación reciente publicada en Frontiers in Physiology concluye que en el caso de las mujeres, el ejercicio durante la mañana reduce la grasa del vientre y la presión arterial, mientras que el ejercicio vespertino aumenta la fuerza muscular superior del cuerpo, la potencia y la resistencia, y mejora el estado de ánimo general y la saciedad nutricional.

   El mismo trabajo indica que en el caso de los hombres, el ejercicio vespertino reduce la presión arterial, el riesgo de cardiopatías y la sensación de fatiga, y quema más grasa, en comparación con el ejercicio matutino. Así que lo primero que habría de destacar es que el momento escogido para hacer ejercicio importa, aunque su efectividad también depende de aspectos como el tipo de ejercicio, los objetivos e incluso del género.
Caminar después de las comidas

   Pero vayamos un poco más allá. ¿Y si en la ecuación incluimos el factor comidas a la hora de decantarnos por un mejor momento? Pues, en este caso, también nos encontramos con diferentes posturas a nivel científico, sobre todo si lo que pretendemos es quemar grasa para adelgazar. En el caso del ayuno, la ciencia aboga por la prudencia porque no está claro que facilite la pérdida de peso. Es más, puede que sea una estrategia inocua cuando la intensidad del ejercicio es suave o moderada, pero si el entrenamiento es intenso, es totalmente desaconsejable.

   Caminar inmediatamente después de ingerir alimentos, ya sea después de la comida o de la cena, también tiene sus propios matices, aunque sí hay estudios científicos que apoyan sus beneficios siempre y cuando no se haga de manera muy vigorosa porque puede generar disconformidad e indigestión. Y es que un paseo después de comer ayuda a la digestión estimulando el sistema digestivo y mejorando la absorción de nutrientes, y ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre, evitando subidas y bajadas repentinas que contribuyen a diversos problemas de salud.

   En relación a esto, una investigación publicada en la revista Sports Medicine concluye que incluso caminar ligeramente durante dos o cinco minutos ya tiene un impacto significativo en la regulación de los niveles de azúcar en sangre, que se disparan aproximadamente transcurridos 60 minutos después de comer, por lo que es mejor ponerse en movimiento poco después de terminar de ingerir alimentos. Algo que parece ser más eficaz también para perder peso que esperar por ejemplo una hora para caminar como parte de esa tradición que nos invita a reposar un poco antes de ponernos en marcha.

   En conclusión, caminar después de comer o cenar ofrece numerosos beneficios para la salud, sobre todo para facilitar la digestión, regular los niveles de azúcar en sangre y promover el bienestar general, pero las condiciones de salud, el momento y la comodidad personal son cruciales para determinar si los paseos después de comer son adecuados. Por ello, conviene consular a un profesional que puede ayudarnos a diseñar una rutina adecuada, garantizando que la práctica se ajuste a los objetivos de salud individuales y a las circunstancias. Y es que se trata de maximizar los beneficios del ejercicio sin comprometer el bienestar.

Fuente: Todo Noticias