En esta época es más frecuente padecer afecciones del aparato respiratorio. Cuáles son las más habituales.

En otoño e invierno casi la totalidad de la población sufre alguna molestia en las vías aéreas superiores.

    Con la inauguración de la temporada de bajas temperaturas, especialmente con la llegada del invierno, casi el total de la población experimenta en algún momento un proceso infeccioso o inflamatorio que compromete las vías aéreas superiores (nariz, garganta, oído, laringe, tráquea). También se acrecientan las enfermedades respiratorias, por las que se producen un mayor número de consultas y más mortalidad.

   En invierno proliferan cierto tipo de virus que con las condiciones climáticas particulares de la época favorecen su reproducción. No obstante, la inmunidad general de las personas no está más comprometida que en el resto del año.

“Las bacterias y virus viven más tiempo en ambientes fríos pero, además, encuentran las condiciones propicias para reproducirse en invierno. Esta estación hace que los ambientes estén cerrados e incrementa el contagio interhumano. La calefacción, especialmente a gas, reseca la humedad del medio y eso favorece también que se altere los mecanismos de defensa locales del aparato respiratorio”, explicó el médico pediatra Eduardo Silvestre, jefe del Área Ambulatoria del Hospital Garrahan.

   La clave de todo la tienen los cilios: unos pelitos microscópicos que están ubicados en las vías respiratorias, desde la nariz hasta los bronquios. Su función se basa en calentar el aire inspirado y en limpiar (barrer) el interior de los conductos respiratorios para depurarlo de agentes infecciosos, como virus y bacterias, y otros productos tóxicos para que ninguno de ellos ingresen en el interior de los pulmones y así evitar que pasen a la sangre.

   “Los cilios están en continuo movimiento y las condiciones climáticas adversas como el frío o la sequedad disminuyen su movilidad, con lo que todo lo que es la barrida y la limpieza del aparato respiratorio se ve alterado. Es por eso que es más fácil que los virus y bacterias que están en el ambiente penetren, atraviesen los bronquios o la laringe e impacten en invierno”, precisó Silvestre. Hay que usar pañuelos descartables para evitar la propagación de virus y bacterias.

   Conociendo la forma en la que se transmiten virus y bacterias se pueden tener determinadas conductas preventivas para reducir las chances de contagio:

-Mantener el ambiente lo más sano posible

-Ventilar los ambientes todos los días durante 20 minutos.

-No dejar la calefacción prendida todo el tiempo, sino apagarla una vez lograda una temperatura agradable para evitar la sequedad del ambiente.

-Utilizar preferentemente estufas eléctricas que secan menos el ambiente del hogar.

-Tratar de mantener el ambiente humidificado.

Adquirir hábitos adecuados

-Evitar las grandes aglomeraciones de gente.

-No concurrir al trabajo si uno está enfermo (empeora el estado de uno y puede contagiar a los compañeros).

-Usar pañuelos descartables y no dejarlos arriba del escritorio sino desecharlos una vez se hayan utilizado.

-Disponer de alcohol en gel para pasarlo por las superficies una vez finalizado el trabajo.

-Tratar de evitar los cambios bruscos de temperatura.

-Tapar la boca ante tos o estornudos con el brazo y no las manos. Lavarse las manos con frecuencia, especialmente antes de comer y al entrar a casa o al trabajo.

Cuidar la salud

-Vacunarse, especialmente las poblaciones de riesgo como los niños de 6 a 24 meses, las embarazadas, los mayores de 65 años, las personas de 2 a 65 años con factores de riesgo (fumadores, obesos, asmáticos, enfermedades genéticas, reumatológicas, cardiacas, respiratorias, renales, cáncer, HIV y otras enfermedades que afecten la inmunidad).

-Alimentación adecuada en calorías y balanceada para no tener déficit de ningún elemento nutricional que no harán necesarios los suplementos.

   Las enfermedades más frecuentes en esta época son las infecciones respiratorias agudas baja (IRAB), entre las que se encuentran bronquitis, bronquiolitis, faringitis, laringitis, otitis y las neumonías. También se exacerban los cuadros de resfríos, gripe, asma bronquial, displasia Pulmonar y EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica).

Fuente www.perfil.com

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