El grupo musical presentó “Arte y Educación en las infancias. Allí, los integrantes plasman el abordaje pedagógico del proyecto que nació en las aulas y las habita hasta hoy. “La infancia nos inspira porque es el lugar más liberador”, aseguró Cássio Carvalho.

   “El libro de Pim Pau invita a otra relación entre chicos y grandes, entre ciencias y disciplinas, entre lo real y lo remoto, entre nosotros mismos, nuestras identidades y diferencias y el giro que podemos dar hacia la dignidad del otro”. Las palabras de la ex ministra de Cultura de la provincia de Santa Fe, María de los Ángeles “Chiqui” González, que aparecen en la introducción de “Arte y Educación en las infancias”, el flamante libro generado por el grupo argentino brasileño de música para niños, es una buena síntesis de las intenciones que se trazaron sus integrantes: generar nuevos vínculos a partir de la columna vertebral del proyecto: jugar a través del arte y aprender a través del juego.

   El libro, en estos días en instancia de preventa, fue pensado y construido en forma conjunta por Eva Harvez, Cássio Carvalho y Lucho Milocco, quienes fundaron y actualmente sostienen Pim Pau. En este primer contacto del texto con los potenciales lectores (es decir, todos aquellos interesados en indagar acerca de los nuevos vínculos con las infancias) desde el grupo se encontraron con una respuesta hermosa. “Mucha gente anhelaba este trabajo. Eso es una inspiración, saber que es un material que ya está siendo requerido por personas vinculadas a las infancias, que lo comparten y acompañan el proyecto”, apuntó Carvalho en diálogo con este medio.

Un tiempo dorado

   Que finalmente el material incubado por Pim Pau a lo largo de los años cobre finalmente forma de libro era un paso predecible. Es que el proyecto mismo nació en las aulas y del intercambio que se produce en ese tipo de ámbitos. “El abordaje de nuestros contenidos siempre se caracterizó por un acompañamiento pedagógico. El marco siempre tuvo que ver con proponer una investigación y una invitación a tomarlo de esa forma. Todo eso, de alguna manera, gesta el proyecto”, apuntó Cassio. “Faltaba el marco formal de un libro, pero era un contenido que ya estaba como bajo tierra. Y estuvimos, de alguna manera, regando sus raíces”, agregó, haciendo uso de una metáfora muy cristalina para definir el origen del recién impreso volumen.

   Entre otras cosas, en las páginas del libro figuran las reflexiones que el grupo había volcado en la canción Tucumpá, que pone especial hincapié en los sonidos y sus cualidades para comunicar. “La infancia nos inspira porque es el lugar más liberador. También para los adultos que transitamos caminos de investigación y tratamos de desarmar ciertos condicionamientos que aparecen de manera fuerte en las canciones para niños. Se trata de un territorio donde muchas veces se buscan cosas objetivas y un sentido de efectividad. Eso está lejos de ser un lenguaje que busca el vínculo y el diálogo”, aseveró Carvalho. “Somos hijos de una escuela que nos prepara para una determinada adultez, una determinada productividad. Me gusta pensar en ese ida y vuelta, esa relación de enseñanza y aprendizaje en un nivel profundo”, añadió.

¿Por qué dejamos de jugar?

   ¿Cuánto de arte hay en el juego y cuanto de juego hay en el arte? Ese es un interrogante transversal del libro y del proyecto de Pim Pau. “Ante esa pregunta, que atraviesa nuestra vida, más que buscar una respuesta hay que tratar de que lata. De que pulse dentro de uno en la búsqueda de sentido. Por eso, cuando pensamos en el contenido para las infancias, lo pensamos también para nosotros, como padres y docentes. Es una inquietud que buscamos que atraviese todos estos puntos de vista hacia nuestra esencia, nuestra vitalidad. Buscamos esa vitalidad así como en las infancias la búsqueda de la vitalidad es inherente”, explicó Cassio.

   Al respecto, aparece una “protesta” de parte de los que llevan adelante Pim Pau, en sintonía con esa búsqueda de imitar los ojos de un niño que observa el mundo: ¿Por qué dejamos de jugar?. “Lo lúdico y lo no productivo están mal vistos en el sistema. También el aburrimiento, la inquietud, la duda. Eso, desde el sistema tradicional, nos es negado. Por eso el contacto con la infancia nos brinda una perspectiva de rescate. De modo que el libro apunta a la integración de las distintas perspectivas referidas a las infancias, la de padres y madres, docentes y artistas”, finalizó.

Fuente: Juan Ignacio Novak / El Litoral

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